A un año de las elecciones presidenciales

Hace poco más de un año, más o menos, en la época de los ataques directos de carácter partidista que caracterizaron a la campaña presidencial de 2004, vino un período en el que los estadounidenses se enteraron por miles de críticas de que Estados Unidos estaba profunda e irremediablemente dividido.

EEUU sigue dividido Además, la sensación era la misma: en las casas y en torno a la mesa, durante la cena, las conversaciones se convertían en enfrentamientos a gritos.

Los carteles de George W. Bush y de John Kerry eran arrancados de los jardines, y los demócratas y los republicanos parecían estar en guerra.

Ya han pasado 12 meses desde entonces, suficiente tiempo para que los estadounidenses aprendan de nuevo los principios de la discusión civilizada. Los estadounidenses han tenido tiempo de sanar, de comenzar apavo escucharse mutuamente de nuevo, de ser más tolerantes.

Sin embargo, ¿lo han logrado? Hay algunas señales que parecen albergar esperanzas. Los estadounidenses donaron cientos de millones de dólares en ayuda después de observar unidos y con horror las secuelas del huracán Katrina en Nueva Orleáns.

Además, la nominación del juez John Roberts al cargo de presidente de la Corte Suprema de Justicia logró ser aprobada en el senado estadounidense sin causar conflicto alguno.

Hubo asimismo algunas razones para dudar. En páginas de opinión por Internet, los conservadores acusan a los liberales de ser "soñadores desaforados" y los liberales dicen que los sectores conservadores son "obtusos".

Cuando Bush nominó al juez Samuel Alito para ocupar un escaño en la Corte Suprema de Justicia, inició de inmediato una pugna partidista.

Algunos expertos en política en Estados Unidos dieron diferentes respuestas al estado del diálogo entre estadounidenses.

"Considero que se ha tranquilizado", señaló Morris Fiorina, un analista de ciencia política de la Universidad de Stanford. "Quizás sea un punto de vista optimista, pero veo señales aquí de que la gente se está cansando de ello", agregó.

El catedrático recordó a la Pandilla de los 14, un grupo bipartidista de senadores que logró desactivar una batalla legislativa ante la amenaza de una serie de obstáculos de procedimiento promovidos por los demócratas para detener a los nominados del presidente Bush a las cortes de apelaciones.

Además, citó la confirmación de Roberts, una nominación que tanto legisladores demócratas como republicanos veían como campo propicio pavopara un enfrentamiento, y que concluyó con su aprobación por abrumadora mayoría.

"Hay un cierto alejamiento de esta exacerbación de las opiniones partidistas.

Parece enfocarse en la idea de las personas de que hay temas reales, problemas reales que deben ser resueltos",dijo Fiorina.

Sin embargo, al escuchar la opinión de Guy Burgess, quien encabeza al Consorcio de Investigación de Conflicto de la Universidad depavo Colorado, el punto de vista es bastante más sombrío.

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