América, Somos Mejor que Estos Ultimos Ocho años Somos un País Mejor que Esto

La Convención Nacional Demócrata 2008 Discurso por Barack Obama, el candidato presidencial demócrata

DENVER, -- Al Presidente del Partido Dean y mi gran amigo Dick Durbin; y todos los ciudadanos de esta gran nación. Con profunda gratitud y gran humildad, acepto su nominación a la presidencia de los Estados Unidos.

Les doy las gracias a la lista histórica de candidatos elegibles que me acompañaron en esta jornada, y especialmente a la que más me acompañó - una defensora de la clase media y una inspiración a mis hijas y las de ustedes - Hillary Rodham Clinton. Al Presidente Clinton, que anoche habló, como tan solo él puede hacerlo, del cambio que necesitamos; a Ted Kennedy, quien personifica la dedicación a la patria; y al próximo vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, gracias. Estoy muy agradecido que haré esta jornada con uno de los grandes políticos de nuestro tiempos, un hombre que se lleva bien con todos, desde líderes mundiales a los conductores del tren en el que viaja cada noche.

Al amor de mi vida, nuestra próxima primera dama, Michelle Obama, y a Sasha y Malia - las amo tanto y estoy muy orgulloso de ustedes. Hace cuatro años, estuve ante ustedes y les conté mi historia - de una breve unión entre un joven de Kenya y una joven de Kansas que no eran ni ricos ni reconocidos, pero que compartían la creencia que en los Estados Unidos, su hijo podría lograr lo que se propusiera.

Es la promesa que ha destacado nuestro país - que por medio del esfuerzo y el sacrificio, cada uno de nosotros puede seguir sus sueños particulares y a la misma vez ser parte de la familia estadounidense, para asegurar que la próxima generación también podrá seguir sus sueños.

Es por eso que estoy aquí con ustedes. Porque por dos cientos y treinta dos años, en cada momento que esa promesa estuvo en peligro, hombres y mujeres cotidianas - estudiantes y soldados, granjeros y maestras, enfermeras y empleados de limpieza - tuvieron la valentía de protegerlo. Nos encontramos en unos de esos momentos claves - un momento en el que nuestro país está en la guerra, nuestra economía están en tumulto, y las promesas de nuestro país de nuevo están en riesgo.

Esta noche, más estadounidenses están desempleados y trabajan más horas por menos salarios. Más de ustedes han perdido sus hogares y aun más ven como baja el valor de sus casas. No todos estos retos son la culpa del gobierno. Pero la falta de reacción es un efecto directo de la política fracasada en Washington y de las políticas fracasadas de George W. Bush.

América, somos mejor que estos últimos ocho años. Somos un país mejor que esto.

Este país es mejor que cuando una mujer en Ohio, al borde de jubilarse, es diagnosticada una enfermedad que puede ser completamentedesastroso toda una vida de trabajo. Este país es más generoso que uno en cual un hombre de Indiana tiene que empacar el equipo que ha trabajado por veinte años y verlo ser mudado a la China, y que luego casi se le salen las lagrimas cuando explica que se sintió como un fracasado cuando le contó los hechos a su familia.

Somos más compasivos que un gobierno que deja que sus veteranos duerman en las calles y nuestras familias se deslicen hasta la pobreza; que se queda de manos cruzadas cuando nuestras grandes ciudades se hunden ante nuestros ojos. Esta noche, les digo al pueblo estadounidense, a los Demócratas, Republicanos e independientes a través de esta gran nación -- ¡Basta! Este momento - esta elección - es nuestra oportunidad en el siglo 21, de proteger el sueño estadounidense. Porque esta próxima semana, en Minnesota, el mismo partido que les dio dos administraciones de George Bush y Dick Cheney, les pedirá otra. Y estamos aquí porque amamos demasiado a nuestro país para dejar que los próximos cuatro años sean como los últimos ocho. Este 4 de noviembre debemos proclamar, "Ocho años han sido suficientes".

Que no quede duda. El candidato Republicano, John McCain, ha servido valientemente y se ha destacado en nuestra nación, y por eso le debemos nuestra gratitud y respeto. Y la próxima semana, también hablaran del número de veces que ha ido en contra de su partido como ejemplo de que puede darnos el cambio que necesitamos.

Pero su record está claro: John McCain ha votado con George Bush el noventa por ciento de las ocasiones. El senador McCain le gusta hablar del buen juicio, pero en serio, que se puede decir de su juicio ¿cuándo piensa que George Bush tiene la razón el noventa por ciento de las ocasiones? No sé que piensen ustedes, pero no estoy dispuesto a tomar un riesgo de diez por ciento por el cambio.

La verdad es que, en tema tras tema que afecta nuestras vidas - ya sea sobre los servicios de salud, la educación y la economía - el senador McCain ha sido todo menos independiente. El ha dicho que la economía ha "progresado" bajo este Presidente. El dice que la fundación de la economía sigue fuerte. Y que cuando uno de sus asesores - el hombre que formuló su plan económico - comentó sobre la ansiedad de los estadounidenses, el dijo que solo sufríamos de una "recesión mental" y que nos hemos convertido en una nación, y cito, "una nación de quejambrosos."

¿Una nación de quejambrosos? Díganle eso a los orgullosos trabajadores de una fabrica en Michigan que, después de que les contaron que la fabrica iba a cerrar, siguieron llegando día tras día y siguieron trabajando tan duro como siempre, porque sabían que había aquellos que dependían de los frenos que fabricaban. Dígales eso a las familias de militares que silenciosamente llevan sus cargos cuando ven a sus seres queridos despacharse a su tercer o cuarto o quinto despliegue. Nos se quejan. Se esfuerzan y dan y siguen adelante sin quejarse. Estos son los estadounidenses que conozco.

Ahora, no creo que al Senador McCain no le importe lo que está sucediendo en las vidas de los estadounidenses. Simplemente creo que no está enterado. Porque define a alguien de la clase media como alguien que gana cinco millones de dólares al año. Como puede entonces, proponer un recorte en los impuestos para grandes corporaciones y compañías de petróleo y ni un centavo de ayuda para más de cien millones de estadounidenses? De que otra forma puede ofrecer un plan para la salud que estaría cobrando impuestos de los mismos beneficios, o un plan para la educación que no ayuda a familias a pagar la universidad de sus hijos o un plan que privatiza al Seguro Social y pone en riesgo la jubilación?

No es que a John McCain no le importe. Es porque no entiende.

Por más de dos décadas, él ha estado suscrito a la filosofía anticuada, sin crédito de los Republicanos - dar más y más a los que ya tienen con la esperanza de que de alguna forma la prosperidad les llegue a los demás. En Washington esto se llama Sociedad de Dueños (Ownership Society) y lo que realmente significa - estás solo. Sin trabajo? Que Duro! No tienes plan de Salud? El Mercado lo va a arreglar. Naciste pobre? Ponte las botas y sal adelante solo - aun si no tienes botas. Estás solo! Es tiempo de que se responsabilicen por sus fallas.

Es tiempo para que nosotros cambiemos a los Estados Unidos.

Vean, nosotros los demócratas medimos el progreso en este país de otra manera.

Nosotros medimos el progreso según cuanta gente puede conseguir un trabajo para poder pagar su hipoteca; el poder ahorrar un poco de dinero al fin de mes para que algún día puedas ver a tu hijo recibir un título universitario. Medimos el progreso con 23 mil trabajos nuevos, los cuales se crearon cuando Bill Clinton fue Presidente - cuando la familia promedio pueda ver su ingreso aumentar a $7,500 en vez de disminuir a $2,000 como ha sido bajo el mandato de George Bush.

Medimos la fuerza de nuestro país no por el número de millonarios o las ganancias de "Fortune 500", sino cuando a alguien le ocurre una buena idea y quiere tomar el riesgo de comenzar un nuevo negocio o que una mesera pueda tomar el día libre porque su hijo se enfermó sin arriesgar perder su trabajo - una economía que honra la dignidad del trabajo.

Los fundamentos que usamos para medir la fuerza económica para que éste sea un gran país es si estamos cumpliendo con esta promesa fundamental - una promesa que me tiene aquí esta noche.

Veo en las caras de los veteranos jóvenes regresando de Irak y Afganistán, a mi abuelo, quien se inscribió después de Pearl Harbor, y fue parte del ejército bajo el General Patton y fue premiado con una beca para poder ir a la universidad debido al proyecto de ley GI (GI Bill).

En la cara de ese estudiante joven que nada más duerme tres horas en la noche para poder ir a trabajar el turno nocturno, me recuerda a mi mamá, quien crió a mi hermana y a mí mientras trabajaba y estudiaba para recibirse; una vez tuvo que depender de cupones alimenticios (food stamps) pero aun así logro enviarnos a las mejores escuelas en el país con la ayuda de préstamos estudiantiles y becas.

Cuando escucho a los trabajadores comentar que su fábrica está siendo cerrada, recuerdo a todos esos hombres y mujeres del sur de Chicago cuando se cerró la fábrica de acero local, y estuve luchando de su lado junto a ellos.

Y cuando una mujer habla sobre sus dificultades de comenzar un negocio, pienso en mi abuela, quien trabajó como secretaria en un nivel administrativo medio, a pesar de ver pasar los años sin recibir promociones laborales solo por ser mujer. Ella fue quien me enseñó la ética de trabajo. Ella siempre puso primero mi bienestar personal antes que las cosas materiales como un coche nuevo o un vestido nuevo. Ella me dio todo lo bueno. Y aunque ella ya no puede viajar, yo sé que ella está viéndome por medio de la televisión esta noche y que esta noche es también su noche.

No sé cómo es que John McCain piensa que viven los artistas pero esta ha sido mi vida. Estos son mis héroes y estas son las historias que me han formado. Y es por ellos que deseo ganar esta elección y mantener viva la promesa siendo Presidente de los Estados Unidos.

Cuál es esa promesa?

Es una promesa que dice que cada uno de nosotros tiene la libertad de decidir nuestro futuro, pero también tenemos la obligación de un trato de dignidad y respeto mutuo.

Es una promesa que dice que el mercado debería de recompensar a la iniciativa y motivación y generar crecimiento, pero que las empresas deberían de responsabilizarse creando trabajos en Estados Unidos, cuidando de los trabajadores Estadounidenses y jugando según las reglas.

Nuestra es una promesa que dice que el gobierno no pude resolver todos los problemas, pero que debería de hacer aquello que nosotros no podemos hacer por nosotros mismos - protegernos y proveerle a cada niño una educación decente, mantener nuestra agua limpia y nuestro juguetes a salvo; invertir en escuelas nuevas, carreteras nuevas y nueva ciencia y tecnología.

Nuestro gobierno debería de trabajar para nosotros y no en contra de nosotros. Debería de ayudarnos, y no perjudicarnos. Debería de asegurar oportunidades no solamente para aquellos con recursos e influencia, pero para cada estadounidense que tiene ganas de trabajar.

Esa es la promesa de América - la idea de que somos responsables por nosotros mismos, pero también nos levantamos o nos caemos juntos como una nación; la creencia fundamental de que debo cuidar a mi hermano y hermana.

Esa es la promesa con la que debemos cumplir. Ese es el cambio que necesitamos ahora. Permítame describir lo que significaría ese cambio si yo fuera presidente.

Ese cambio significa un código de impuestos que no apremia a los individuos que hacen cabildeo pero a los trabajadores y los pequeños negocios que lo merezcan.

A diferencia de John McCain, yo no daría recortes de impuestos a las corporaciones que llevan sus empresas al extranjero pero ayudaría a las empresas que crean buenos trabajos aquí en Estados Unidos. Yo voy a eliminar los impuestos de ganancia sobre el capital para los pequeños negocios y negocios nuevos que van a crear los trabajos con buen salario y de alta tecnología del mañana.

Voy a recortar los impuestos - recortar los impuestos- para el 95% de las familias trabajadoras. Porque en una economía como ésta, lo último que debemos hacer es aumentar los impuestos de la clase media.

Y por nuestra economía, nuestra seguridad, y el futuro de nuestro planeta, voy a establecer una meta clara como presidente de los Estados Unidos: en diez años vamos a acabar con nuestra dependencia en el petróleo del Medio Oriente. En Washington se ha estado hablando acerca de nuestra adicción al petróleo por los últimos treinta años, y John McCain ha estado presente por veintiséis de ellos. En ese tiempo, el le ha dicho no a los niveles de rendimiento para combustibles, no a las inversiones para energía renovable, no a los combustibles renovables. Y hoy, nosotros importamos tres veces más petróleo que el día en que el Senador McCain tomó su cargo.

Ahora es el tiempo de terminar con esta adicción, y de entender que perforar es solo una medida suplementaria, no una solución a largo tiempo. Ni si quiera esta cerca.

Como presidente, voy a aprovechar nuestras reservas de gas natural, voy a invertir en tecnología de carbón limpia, y a encontrar maneras de utilizar energía nuclear de una manera segura. Voy a ayudar a nuestras compañías automotrices a modernizarse, para que los automóviles de energía eficiente del futuro sean construidos aquí en los Estados Unidos. Voy a hace que sea más fácil que estos automóviles estén al alcance de los Estadounidenses. Y voy a invertir 150 billones de dólares a través de la próxima década en fuentes de energía asequible y renovable - energía solar y energía eólica y la próxima generación de energía fósil; una inversión que nos va a crear nuevas industrias y cinco millones de nuevos trabajos que paguen bien y que no puedan ser llevados al extranjero.

América, ahora no es el tiempo para planes pequeños.

Ahora es tiempo de satisfacer nuestra obligación moral de darles a todos los niños la mejor educación del mundo, porque no podemos aceptar nada menos si queremos competir en nuestra economía global. Michelle y yo estamos aquí solo porque se nos dio la oportunidad de una educación. Y yo no voy a conformarme con un Estados Unidos donde algunos niños no tienen esa oportunidad. Voy a invertir en educación temprana para nuestros niños. Voy a reclutar a un ejército de nuevos maestros, y les voy a dar salarios más altos y brindarles más apoyo. Y a cambio, voy a demandar niveles más altos y más responsabilidad. Y nosotros vamos a cumplir nuestra promesa con todos los jóvenes estadounidenses - si ustedes se comprometen a servir a su comunidad o a su país, nos vamos a asegurar de que ustedes puedan tener los recursos para recibir una educación universitaria.

Ahora es el tiempo para que finalmente podamos mantener nuestra promesa de un seguro medico accesible para cada uno de los estadounidenses. Si usted tiene seguro medico, mi plan les va a ofrecer un precio más bajo. Si usted no tiene seguro, va a tener la oportunidad de tener el mismo tipo de cobertura que los mismos miembros del Congreso tienen. Y como alguien que vio a mi madre luchar con las compañías de seguro médico mientras ella moría de cáncer en su cama, voy a asegurarme que esas compañías dejen de discriminar en contra de aquellos que están enfermos y que necesitan de más cuidado.

Ya es hora de ayudar a que las familias obtengan permiso pagado por los días que estén enfermos y mejor permiso familiar, porque en los Estados Unidos nadie debe tener que escoger entre conservar sus trabajos o cuidar por su niño enfermo o por sus padres enfermizos.

Ahora es tiempo de cambiar nuestras leyes de bancarrota, para que nuestras pensiones estén protegidas a favor de bonificaciones para grades ejecutivos; y ya es hora de proteger el Seguro Social para futuras generaciones.

Ahora es tiempo de mantener nuestra promesa del mismo pago por un día del mismo trabajo; porque quiero que mis hijas tengan las mismas oportunidades que nuestros hijos.

Muchos de estos programas van a costar dinero, es por eso que he planeado como voy a pagar hasta el último centavo - al cerrar las escapatorias y los refugios de impuestos para las grandes corporaciones que no ayudan a que los Estados Unidos crezcan. Pero también voy a revisar el presupuesto federal, línea por línea, eliminando programas que ya no trabajan y haciendo que los programas que si necesitamos trabajen mejor y cuesten menos - porque no podemos enfrentarnos a los desafíos del siglo veintiuno con la burocracia del siglo veinte.

Y demócratas, también debemos admitir que el satisfacer la promesa de los Estados Unidos requiere algo más que dinero. Va a requerir un sentido de responsabilidad renovada de cada uno de nosotros para recuperar lo que John F. Kennedy llamaba nuestra "fuerza intelectual y moral." Si, el gobierno debe estar al frente en energía independiente, pero nosotros debemos poner de nuestra parte para que nuestras viviendas y negocios sean más eficientes. Si, debemos proveer más oportunidades hacia el éxito para todos aquellos jóvenes que caen en vidas de crimen y desesperación. Pero también tenemos que reconocer que el depender únicamente de programas no puede reemplazar a los padres; que el gobierno no puede apagar la televisión y hacer que un niño haga su tarea; o que los padres tomen más responsabilidad para darles a sus niños el amor y orientación que necesitan.

La responsabilidad individual y la responsabilidad común - esa es la esencia de la promesa de los Estados Unidos.

Así como mantenemos nuestra promesa con la próxima generación aquí en casa, debemos mantener la promesa Estadounidense en el extranjero. Si John McCain quiere tener un debate acerca de quién tiene el temperamento, y el criterio, para servir como el próximo Comandante en Jefe, estoy preparado para tener ese debate.

Mientras el Senador McCain dirigía su vista a Iraq pocos días después del septiembre 11, yo me levanté en contra de esta guerra, sabiendo que nos distraería de las amenazas reales a las que nos afrontamos. Cuando John McCain dijo que nosotros podíamos "salir bien a pesar de torpezas" en Afganistán, yo argumentaba para proveer más recursos y más tropas para finalizar la lucha en contra de los terroristas que en realidad nos atacaron el 11 de septiembre, y dejar en claro que debemos sacar a Osama bin Laden y a sus tenientes so los tenemos en nuestra vista. A John McCain le gusta decir que el seguiría a bin Laden hasta las puertas del infierno- pero él ni siquiera iría la cueva donde le vive.

Y hoy, mientras mi llamado por un plan para remover a nuestras tropas de Iraq ha resonado con el gobierno de Iraq y hasta con la administración del presidente Bush, incluso después de habernos enterado de que Iraq tiene un exceso de $79 billones mientras nos sumimos en el déficit, John McCain esta solo en su terca negativa de terminar esta guerra equivocada.

Ese no es el criterio que necesitamos. Eso no va a mantener a los Estados Unidos seguro. Necesitamos tener a un presidente que pueda darle cara a las amenazas del futuro, no seguir aferrándose a las ideas del pasado.

Uno no vence a una red terrorista que opera en ochenta países con solo ocupando a Iraq. Uno no protege a Israel y disuade a Irán únicamente hablando duramente en Washington. Uno no puede estar verdaderamente a favor de Georgia cuando has agotado tus alianzas. Si John McCain quiere seguir los pasos de George Bush con más palabras duras y malas estrategia, esa es su decisión- pero no es el cambio que necesitamos.

Somos el partido del Presidente Roosevelt. Somos el partido de Kennedy. Así es que no me digan que los Demócratas no defenderán este país. No me digan que los demócratas no nos protegerán. La política extranjera Bush-McCain ha derrochado con el legado de generaciones de estadounidenses -- Demócratas y Republicanos -han construido y estamos aquí para restaurar ese legado.

Como Comandante-en-Jefe, nunca dudaré en defender a este país, pero solo desplegaré a nuestro ejército al peligro solo bajo una misión clara y un compromiso sagrado de proporcionarles todos los recursos que necesitaran durante la batalla y el cuidado y beneficios que se merecen cuando regresen a casa.

Terminaré con esta Guerra en Irak responsablemente y terminaremos la Guerra en contra de al Qaeda y el Talibán en Afganistán. Yo reedificare a nuestro ejército para enfrentar futuros conflictos. Pero también renovaré la diplomacia directa, tenaz e inflexible que puede prevenir a Irán de obtener armas nucleares y contener la agresión de Rusia. Yo estableceré nuevas coaliciones para defender las amenazas de siglo XXI: terrorismo y proliferación nuclear; pobreza y genocidio; cambio climático y enfermedades. Y restauraré nuestra posición moral, para que los Estados Unidos sea una vez más ese último, esperanza más grande para todos aquellos que han acudido al llamado de la libertad Quienes desean vivir en paz y quienes desean un futuro mejor.

Estas son las políticas a las que me dedicare. Y en las próximas semanas, espero con anticipación el poder discutirlas con John McCain.

Pero lo que no hare es sugerir que el Senador toma sus posiciones políticas para propósitos políticos. Una de las cosas que debemos cambiar en nuestra política es la idea que la gente no puede estar en desacuerdo sin retar su carácter y patriotismo.

Estamos pasando por tiempos muy importantes y hay mucho que arriesgar para seguir con este mismo libreto partidario. Así es que debemos estar de acuerdo que el patriotismo no tiene partido político. Yo amo a este país, y tú también, y también John McCain. Los hombres y mujeres que forman parte de nuestro ejército pueden ser Demócratas o Republicanos o Independientes pero han luchado mano a mano y sangrado juntos y hasta algunos murieron juntos bajo la misma bandera orgullosamente. No han servido a una América de partido "Rojo" o "Azul" pero han servido a los Estados Unidos.

Así es que te tengo noticias, John McCain. Todos nosotros nos hemos arriesgado y hecho como prioridad a nuestro país.

América, nuestro trabajo no será fácil. Los retos que nos enfrentamos van a requerir de decisiones muy difíciles y los Demócratas al igual que los Republicanos tendrán que desechar las ideas desgastadas y la manera de hacer política del pasado. Algo que se ha perdido en estos últimos ocho años no puede ser calculado solamente por las pérdidas de salarios o déficits más grandes. Lo que también se ha perdido es nuestro sentido de tener un propósito en común-nuestro sentido de tener un propósito más grande y eso es lo que tenemos que restaurar.

Tal vez no estemos de acuerdo en el aborto, pero seguramente podemos estar de acuerdo en reducir el número de embarazos no deseados en este país. La realidad de la posesión de pistolas pude ser distinta para los cazadoras en el estado rural de Ohio que para aquellos plagados de violencia pandillera en Cleveland, pero no me digan que no podemos conservar la Segunda Enmienda mientras mantenemos las armas AK-47, fuera de las manos de los criminales.

Yo sé que hay diferencias acerca del tema del matrimonio de dos personas del mismo sexo, pero seguramente todos podemos estar de acuerdo en que nuestros hermanos 'homosexuales' y hermanas lesbianas merecen tener el derecho de poder visitar a la persona que ellos aman en el hospital y poder vivir sus vidas libres de discriminación.

El tema de Inmigración es un tema volátil, pero yo no sé de nadie que se beneficie cuando una madre es separada de su pequeño hijo(a) o que un empleador recorte los salarios Americanos al contratar a trabajadores indocumentados. Esto también es parte de la promesa Americana- La promesa de una democracia donde podamos encontrar la fuerza y la gracia necesaria para poder sobrepasar lo que nos divide y lograr unirnos en un esfuerzo común.

Yo sé que hay algunas personas que descartan estas creencias y las ven como habladurías y posturas políticas o agradar a individuos. Ellos dicen que nuestra insistencia por tener algo más grande, más honesto, más firme en nuestra vida pública es solo un 'Caballo de Troya' para los impuestos más altos y el abandono de los valores tradicionales. Y eso es de esperarse porque si uno no tiene ideas frescas, entonces uno usa viejas tácticas para asustar a los votantes.

Si uno no tiene un record en el cual apoyarse entonces, uno tiene que pintar a su oponente como alguien de quien la gente tiene que huir.

Uno hace una gran elección de cosas pequeñas.

Y saben que esto ha funcionado antes porque alimenta el cinismo que todos tenemos acerca del gobierno. Cuando Washington no funciona, todas sus promesas se ven vacías. Si sus esperanzas han sido defraudadas una y otra vez, entonces es mejor de dejar de esperar y quedarse con lo que uno ya conoce.

Lo entiendo. Me doy cuenta de que no soy el candidato más popular para esta plaza. Yo no voy con el pedigrí, y no he pasado mis años de carrera en los salones de Washington.

Pero yo estoy parado ante ustedes esta noche porque por todas partes de América, algo está pasando. Lo que no entienden las personas que dicen "no" a todo es que esta elección, nunca ha sido acerca de mí. Ha sido acerca de Ustedes.

Por dieciocho largos meses, ustedes se han levantado, uno por uno, y han dicho, "ya ha sido demasiado con la política del pasado." Ustedes entienden que en esta elección, el riesgo más grande que podemos tomar es probar nuevamente a la política antigua con los mismos antiguos jugadores y esperar un resultado distinto. Ustedes han demostrado lo que la historia nos enseña que en momentos definidos, como este, el cambio que necesitamos no viene de Washington. El cambio ocurre porque la gente Americana lo exige, porque ellos se levantan e insisten en nuevas ideas y liderazgo, una nueva política para un tiempo nuevo.

América, Este es uno de esos momentos.

Yo creo que aunque va a ser duro, el cambio está por venir. Porque yo lo he visto. Porque yo lo he vivido. Yo lo he visto en Illinois cuando nosotros brindábamos servicios de cuidado de salud a más niños y pudimos lograr que familias que estaban viviendo de la ayuda del gobierno, pudieran mantenerse de su propio trabajo. Yo lo he visto en Washington, cuando nosotros trabajamos y cruzamos las líneas de los partidos para abrir el gobierno y poder lograr que se pudiera responsabilizar más a las personas que hacen cabildeo, dar un mejor cuidado a nuestros veteranos, y mantener las armas nucleares lejos de las manos de los terroristas.

Y lo he visto en esta campaña. En la gente joven que votó por primera vez, y en esos que volvieron a involucrarse en este proceso después de no haberlo estado por un largo tiempo. En los Republicanos que nunca pensaron que podrían levantar una boleta electoral demócrata, pero lo hicieron. Lo he visto en los trabajadores que prefieren que les quiten horas de trabajo que ver a sus amigos perder su empleo, en los soldados que se vuelven a enlistar después de haber perdido una extremidad, en los buenos vecinos que le abren las puertas de su casa a un extraño cuando azota un huracán y las aguas de inundaciones suben.

Pero lo que la gente escuchó en vez - gente de todas creencias y colores, de todos los trasfondos - es que en los Estados Unidos, nuestro destino está indisolublemente ligado. Que juntos, nuestros sueños se pueden lograr.

"No podemos caminar solos," gritó el pregonero. "Y mientras caminamos, tenemos que hacer el compromiso de que siempre marcharemos hacia delante. No podemos retroceder."

Compatriotas, no podemos retroceder. No con tanto trabajo por hacer. No con tantos niños que educar y tantos veteranos que cuidar. No con una economía y ciudades que reconstruir y fincas que salvar. No con tantas familias que proteger y tantas vidas que remediar. Compatriotas, no podemos retroceder. No podemos caminar solos. En este momento, en esta elección, tenemos que comprometernos una vez más a marchar hacia el futuro. Vamos a cumplir ese compromiso - la promesa estadounidense - y en las palabras de las escrituras, mantente firme, sin vacilar, a la esperanza que confesamos.

Gracias, que Dios les bendiga y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.

PRNewswire

Acerca del Autor

Edición Impresa