Aprende a ser feliz en tu trabajo…

Busca la manera de hacer las cosas de una forma diferente y más creativa, lo cual te permitirá salir de la rutina, disfrutar más y no “quemarse”.

¿Te levantas sin ganas de ir a la oficina? ¿Sientes ganas de huir apenas pasas la puerta de tu lugar de trabajo? ¿Te sientes incómodo con la gente que te rodea? ¿Sólo te sientes aliviado cuando se aproxima la hora de salida o el ansiado viernes? Quizá la solución no consiste en abandonar tu situación laboral sino en aprender a disfrutar de tu puesto actual.

Para descubrir si tu insatisfacción laboral está justificada comprueba si tu puesto cumple con los siguientes requisitos: Sin duda tienes un trabajo exigente y apasionante.

Te ofrece la oportunidad de aprender y crecer como persona. Además, tus compañeros son agradables, te pagan un salario justo y tu jefe es una persona fantástica. Si tu trabajo reúne las cinco condiciones anteriores, que constituyen las principales razones para sentirse satisfecho y levantarse con entusiasmo por las mañanas de lunes a viernes, francamente no tienes demasiadas razones para quejarte o renegar de tu situación. Quizá no seas consciente de que eres un auténtico privilegiado...

De todos modos, aunque no goces de todos los ingredientes de la felicidad laboral, existen muchas opciones en lugar de emprender una huida hacia delante cambiando de empresa a la desesperada, o arrojar tus posibilidades de ser feliz a la papelera, tirando la toalla y resignándote a la situación. El primer paso es aceptar que ¡realmente se puede ser feliz en el trabajo!.

El segundo consiste en mirar hacia tu propio interior y tu puesto actual, en lugar de hacia otros horizontes laborales y otras personas, porque la solución puede estar más cerca de lo que piensas. El tercer paso radica en aplicar las siguientes estrategias psicológicas.

Si quieres algo, ¡pídelo!

¿Necesitas un aumento de sueldo, una promoción, tiempo para hacer un curso, un año sabático ó algo tan sencillo como cambiar tu mesa de sitio para alejarte de la calefacción o el aire acondicionado?

Ni tu jefe ni la empresa, pueden leer tu pensamiento, necesidades u objetivos, así que solicíta que te reserve un momento para hablar con tranquilidad y explica lo que deseas, con argumentos, exactitud y proximidad.

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