Blanco es el color

Blancos inmaculados en paredes, estanterías, puertas, sofás o cunas, esa es la nueva propuesta de los interioristas. El blanco se asocia al tono tradicional de las paredes de habitaciones pequeñas que siempre por su claridad agrandan los espacios.

Manteniendo la mente abierta, el blanco puede ir más allá de la pintura de los techos o paredes e incluso de los visillos para dejar que destaque en estanterías y sofás.

Precisamente, en este ámbito de la decoración, la piel ha abierto camino a sofás y butacas en blanco. La calidez de cada pieza permite su contraste con cualquier tipo de mobiliario alternativo. Los interioristas lejos de asociar el blanco a las los lugares donde la luz se cuela más intensa por la ventana abren fronteras hacia el norte donde el frío y la lluvia han aconsejado hasta ahora colores oscuros, sobre todo en tapicerías, semejantes al tono del cielo, de la tierra húmeda. No tiene que tener una casa en la playa para permitirse decorar de acuerdo a un estilo más desenfadado.

Las casas de campo con chimeneas de las que guarecerse del frío en el crudo invierno son un buen lugar para dejar que el blanco campe con generosidad.

La madera en sillones y butacas otorga calidez y ofrece un cambio de registro a los tradicionales estampados para este tipo de asientos, que habitualmente se utilizan como el lugar perfecto de lectura.

Sin embargo, los interioristas no se quedan en esa transformación y van más allá transformando un sofá de influencia francesa al aplicar al asiento y al reposa espalda un tapizado barroco, mientras marcan en un lacado en blanco las patas y el marco vertical.

Los muebles de la entrada o bien de un lateral del salón funcionan a la perfección con un mueble blanco bajo que sea útil para colocar la vajilla o la cristalería de diario. Alargado de líneas rectas, la combinación perfecta. Justo ahora que las cocinas se llenan de color alejando el blanco tradicional de sus muebles el resto de la casa se adapta al inmaculado tono, dejando a veces que se sumerja en la claridad de las paredes.

A espacios pequeños, blancas soluciones. La pared en blanco permite no sólo combinar los textiles de las ventanas y las tapicerías de los asientos de cualquier color, sino que ayuda a agrandar espacios favoreciendo que la luz rebote y por pequeña que sea la claridad se refleje.

La pintura en blanco permite decorar la pared con estanterías de muy diversa condición, pero siempre optando por posibilidades que permitan espacios abiertos y observar el fondo, de manera que así se contribuye también a la creación de espacio. La madera y los colores son ideales para que la pared cobre vida y calidez.

Las puertas lacadas en blanco permiten combinar con la pared un color que no distorsiona ni con el papel pintado ni con ningún tipo de pintura y tono.

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