Boston paga caro el quedarse con los brazos cruzados

Escrito el 24 Aug 2006
Comment: Off
NUEVA YORK - Cuando se haga el balance de la temporada del 2006, probablemente el 21 de agosto surja como el día en que se definió la puja por el banderín del Este de la Liga Nacional. Después de todo, ese fue el día en el que los Yanquis completaron una barrida de cinco juegos en Boston, quizás marcando sentencia en una división en la cual han reinado desde 1998.

Pero fatídica para los Medias Rojas por tratarse de una humillante afrenta en su propia casa y ante su rival más acérrimo.

Otra fecha relevante es el 31 de julio. Un día antes que venciera el plazo para hacer cambios, Nueva York fichó a Bobby Abreu y Corey Lidle, mientras que Boston se quedó con los brazos cruzados.

El venezolano Abreu bateó 10 hits en 20 turnos en los cinco partidos en el Fenway Park, además de recibir siete bases por bolas.

Lidle fue el pitcher ganador en el epílogo de la serie al lanzar seis innings en blanco.

Para colmo, Johnny Damon, el jardinero que los Yanquis se llevaron de Boston como agente libre, resultó ser uno de los verdugos de sus ex compañeros, al batear 10 imparables en la serie. Coco Crisp, su sucesor en los jardines de Boston, conectó apenas un hit en 19 viajes al plato.

En medio de un sentimiento generalizado de desánimo, las críticas han arreciado en Boston por no haber hecho nada.

Y el dinero parece ser la excusa, aunque eso cueste creerlo. Los Medias Rojas tienen una nómina que vale 120 millones de dólares. Pero la de los Yanquis es mucho más abultada, por 74 millones. Theo Epstein, el gerente general cuya remozamiento del equipo fue fundamental para ganar la Serie Mundial del 2004, dijo que Boston no estaba en capacidad de asumir los 27 millones de dólares que hubiese costado Abreu en concepto de salarios e impuestos en esta y la próxima temporadas.

"Simplemente no podíamos absorber ese salario", dijo Epstein, "Tenemos un plan. Nos encontramos en una posición de poder competir con menos recursos a largo plazo. No podemos hacer ciertas cosas'"', agregó. La interpretación fue que los Yanquis sí pueden darse el lujo de sacar la chequera para gastar sin límite cuando algunas de sus figuras se lesiona.

Entre el viernes y lunes, los Medias Rojas no atinaron en nada, trayendo al recuerdo la llamada "Masacre de Boston" hace 28 años, cuando los Yanquis se presentaron al Fenway abajo por cuatro juegos y acabaron empatándolos en la punta.

Nueva York llegó a estar 14 partidos atrás esa temporada, pero se quedó con el banderín de la división al imponerse en un playoff, marcado por el jonrón de Bucky Dent.

Las comparaciones son odiosas, pero algo parecido se ha gestado este año.

Esta sería la segunda campaña seguida en que los Medias Rojas dilapidan una ventaja sobre los Yanquis, pero lo que han hecho en el 2006 no tiene nombre. A comienzos de julio, la brecha era de cuatro juegos y ahora están a seis.

Es cierto que aún falta mes y medio en la temporada regular, pero el margen luce insalvable.

Sin su receptor titular y capitán Jason Varitek, una rotación de abridores irregular y un relevo que no ofrece garantías, los Medias Rojas tienen en el horizonte cinco series contra equipos metidos de lleno en la lucha por los playoffs.

Una de esas series será contra los Yanquis, en el Bronx, entre el 15 y 17 de septiembre.

El problema está en que, a diferencia de años previos, Boston ya no se puede atener al segundo lugar para obtener el wild card.

Detroit, Chicago y Minnesota protagonizan una batalla encarnizada en la división Central y se presume que el wild card saldrá entre uno de ellos. A esta altura Boston se debe estar lamentando el no haber aprovechado las penurias de su adversario al comienzo de la temporada para haber galopado en la punta.

Gary Sheffield e Hideki Matsui, dos de los titulares en los jardines de Nueva York se lesionaron en mayo.

Además, Robinson Canó estuvo inactivo un mes. Randy Johnson ya no es el de antes. Y se puede decir que Alex Rodríguez anduvo medio desaparecido, sin dejar de mencionar sus problemas de fildeo como antesalista.

Aunque parezca increíble, estos Yanquis se han encaramado a la cima con jugadores como Melky Cabrera y Nick Green.

Pese al ánimo funerario que les rodea, el manager de los Medias Rojas Terry Francona asegura que todavía no tiran la toalla.

"Está claro que estamos mal. Si permitimos que esto nos destroce, entonces se demostrará que no estábamos a la altura desde el principio", señaló Francona.

Avatar
Acerca del Autor