Bush defendió la Guerra pero “No a la Amnistía”

WASHINGTON - Como muchos preveían, el presidente George W. Bush enfocó gran parte de su discurso sobre el Estado de la Unión a una serie de reformas sociales y económicas, en lo que algunos catalogan como 'una cortina de humo para ocultar el fracaso de Irak'. Sin embargo, el punto central volvió a ser la guerra.

Bush anunció un nuevo plan energético -en el que exhortó a los estadounidenses a reducir el consumo de la gasolina-, una agresiva propuesta de reforma migratoria, que incluiría la ciudadanía a largo plazo, una ampliación de su reforma educativa, seguro médico enfocado en los más necesitados y fondos para luchar contra el sida.

Con un país pesimista y una popularidad por debajo del 34 por ciento, Bush intentó persuadir a un Congreso opositor con nuevas estrategias para el país, mucho más cercanas a los ciudadanos, justo cuando se cumple un nuevo aniversario de su gobierno.

En materia económica Bush pregonó el auge de la economía y pidió balancear el presupuesto federal sin elevar los impuestos. Para lograrlo planteó al Congreso la necesidad de abordar tres grandes reformas para gastar de forma prudente la recaudación fiscal y mantener robusta la economía estadounidense.

La primera de esas reformas, detalló Bush en su discurso, comprende la necesidad de alcanzar un presupuesto equilibrado mediante políticas que estimulen el crecimiento y equilibren el gasto.

En una segunda estrategia, el presidente propuso medidas para evitar que miles de dólares de los contribuyentes se destinen a gastos innecesarios.

En tercer lugar, Bush se refirió a las reformas en los programas de asistencia pública con el fin de hacer frente a los desafíos fiscales que afronta el país a largo plazo.

En materia energética, Bush exhortó a los estadounidenses a reducir el consumo de gasolina en un 20 por ciento en los próximos diez años, con el objetivo de rebajar la dependencia del petróleo importado.

La reducción se conseguiría mediante el aumento de la oferta de combustibles alternativos, lo cual rduciría en 15 por ciento el consumo. También habló de mejorar la eficiencia de los motores de los automóviles, con lo que disminuiría el 5 por ciento restante...

Para garantizar la seguridad energética del país, Bush dijo que hay que apostar por vías de producción de petróleo respetuosas con el medioambiente y planteó la necesidad de duplicar la capacidad de la reserva estratégica de petróleo, que actualmente contiene unos 691.600 barriles de crudo, hasta situarla en 1.500 millones de barriles para el año 2027.

Además, Bush volvió a pedir al Congreso lo que ya hizo otras veces sin éxito: la reforma de las leyes que dictan el consumo y rendimiento mínimo de los automóviles nuevos destinados a flotas comerciales, como empresas de alquiler de automotores.

Algunos detractores creen que la medida tendría el efecto contrario y permitiría a las empresas fabricar vehículos de mayor consumo y menor rendimiento.La guerra en Irak en cuanto a la reforma migratoria, debate estancado en septiembre de 2006 por el liderazgo republicado aduciendo problemas de seguridad nacional, Bush reiteró la necesidad de una reforma migratoria amplia y justa.

El mandatario pidió un proyecto que fortalezca la seguridad en las fronteras, mejore el cumplimiento de las leyes migratorias en los sitios de trabajo y al interior del país, cree un plan de trabajadores huéspedes, resuelva "sin animosidad o amnistía" el estatus de los inmigrantes indocumentados ya en el país, y promueva su integración en la sociedad.

Bush dijo nuevamente que la reforma a las leyes de inmigración debe incluir además la creación de una tarjeta de identificación nacional a prueba de fraude para todo extranjero, para que los empleadores puedan verificar su estatus migratorio.

Trabajadores invitados

En cuanto al plan de trabajadores huéspedes, sugerido por Bush en enero de 2004, los extranjeros serían contratados únicamente para los empleos que no acepten los estadounidenses. Quienes no regresen a sus países al cumplir sus contratos perderían para siempre la oportunidad de solicitar la residencia permanente y el programa deberá guiarse por las necesidades del mercado laboral.

El plan otorga visas temporales por dos años renovables hasta un máximo de seis.

Al término del último plazo el trabajador debe irse de Estados Unidos.

Bush quiere que la reforma migratoria ayude a sacar de la sombra a aquellos inmigrantes indocumentados que "han trabajado duro, apoyado a sus familias, evitado el crimen" y se han integrado a la sociedad.

Inglés obligatorio Como parte de su proceso de integración, los nuevos inmigrantes, especialmente aquellos que califiquen para obtener la ciudadanía estadounidense, tienen la obligación de aprender el inglés, así como las costumbres y valores de esta nación, según Bush.

A su vez, el Presidente destacó los logros de su gobierno en torno a la seguridad fronteriza, que incluyen un incremento del 63 por ciento en los agentes de la Patrulla Fronteriza en los últimos seis años y un aumento de fondos, de 4.600 millones de dólares en 2001 a 10.400 millones de dólares en el año fiscal 2007.

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