Bush defiende proyecto de reforma migratoria frente a críticas

Escrito el 31 May 2007
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WASHINGTON, DC - El presidente de EEUU, George W. Bush, lanzó hoy una enérgica defensa del proyecto de ley de inmigración que debate el Senado, y que cuenta con el apoyo de la Casa Blanca pero también con las críticas de muchos, conservadores y liberales.

En un discurso en Glynco (Georgia), donde visitó un centro de formación de la Patrulla Fronteriza, Bush se centró especialmente en las críticas de los conservadores, que aseguran que el proyecto de ley, que prevé una vía de legalización para los cerca de doce millones de inmigrantes indocumentados en el país, equivale a una amnistía.

Los críticos de la legislación "siempre podrán elegir una pequeña parte de este proyecto de ley y encontrar algo que no les guste... Si quieres eliminar esta ley, si no quieres hacer lo que le conviene a Estados Unidos, puedes elegir un aspecto mínimo del proyecto", afirmó Bush.

Hablar de amnistía, agregó, "es una retórica política vacía, que intenta asustar a nuestros conciudadanos".

"La amnistía es el perdón por estar aquí, sin incurrir en ningún tipo de penalización... Este proyecto de ley no es un proyecto de ley de amnistía".

Según el presidente, "si uno es serio a la hora de sacar de las sombras a inmigrantes ilegales que trabajan duro, tiene sentido apoyar una legislación que resolverá su situación sin animosidad, pero sin amnistía".

En lugar de criticar, instó Bush, es necesario dar una oportunidad al proyecto de ley para que salga adelante y reforme un sistema migratorio en el que todos están de acuerdo que hace aguas.

"Dennos una oportunidad para solucionar el problema. No intenten eliminar esta ley antes de que haya echado a andar. Dennos una oportunidad para facilitar el trabajo a los que llevan nuestro uniforme en nuestras fronteras", apeló.

La propuesta "hace más fácil que podamos garantizar la seguridad en nuestras fronteras y, al mismo tiempo, mantener la gran tradición inmigrante de Estados Unidos", afirmó.

Según Bush, "la pregunta fundamental es si los legisladores elegidos tienen la valentía necesaria para poner en marcha un plan de inmigración".

El proyecto de ley, que la Cámara Alta empezó a discutir la semana pasada tras el logro de un acuerdo entre la mayoría demócrata y legisladores republicanos, se ha encontrado con la oposición de sectores conservadores y liberales, así como del mundo de la empresa.

La medida prevé una vía para legalizar a los cerca de doce millones de inmigrantes ilegales que se calcula que viven en el país, que podrían obtener un visado especial, el Z, si se ponen al día con los impuestos atrasados y pagan una fuerte multa.

Además, el cabeza de familia tendría que regresar a su país de origen en un momento dado en un plazo de ocho años para tramitar la residencia permanente. El programa también establece un programa de trabajadores temporales, que recibirían permisos de trabajo válidos por dos años y con un máximo de dos renovaciones.

Para la renovación, sin embargo, el titular debería volver a su país de origen durante un año.

El proyecto de ley también altera el sistema para otorgar permisos de residencia, que pasa a dar preferencia a la educación y al dominio del idioma que a los lazos familiares, como ocurría hasta ahora.

Tal y como están las cosas, las organizaciones pro defensa de los inmigrantes alegan que el proyecto de ley resulta muy gravoso para los indocumentados que ya se encuentran en el país y dificulta la reagrupación familiar. Por su parte, los sectores más conservadores aducen que la legalización de los indocumentados equivale a una amnistía.

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