Cargos por acoso y represalias resulta en acuerdo de $14,500

Pendleton, OR La semana pasada una compañía granjera del este de Oregon acordó a pagar $14,500 para terminar una demanda por acoso y represalias presentada por dos mujeres. El EEOC culpó que “el manejo en la granja permitió el abuso de dos mujeres campesinas por uno de sus empleados masculinos y después reprender injustamente en contra de las víctimas cuando se quejaron”.

Un comunicado de prensa de la Comisión de Igualdad de Oportunidad de Empleo de EE.UU. (EEOC) afirmó que en octubre de 2006, un empleado de Shiemer Farms de Nyssa, Oregon, “acoso sexualmente a las trabajadoras Theresa Arias y Rebecca Jones en su primer día de trabajo cuando hizo comentarios vulgares, dio detalles lascivos de su vida sexual y frotó su ingle en una de las mujeres”.

El presunto responsable fue Mark Henry, también un empleado temporal. Rod Shiemer, un dueño/operador de tercera generación de una granja familiar de 1,400 acres, tuvo que contratar a Arias y Jones por casi dos semanas para manejar un colador de papa o “eliminador de suciedad” durante la cosecha de papa.

Brent Smith, abogado de Schiemer Farms, estimó que Henry está en sus 20s, Jones a mitad de sus 30 y Arias cerca de sus 40. Señaló que Arias y Henry habían sido vecinos cuando Henry estaba en su adolescencia. Smith tomó el tema con el reporte de EEOC. “Revisé la publicación de EEOC sobre el caso y deja afuera información importante”, Smith señaló. Smith trabaja con la firma de Mautz Baum & O’Hanlon LLP en La Grande, Ore.

La demanda de EEOC afirmaba que al día siguiente cuando llegaron al trabajo el gerente de Schiemer les dijo a las mujeres, “Ustedes pueden irse a casa. No necesitamos más problema”. El reporte de Smith presenta una versión un poco diferente de los eventos del segundo día; “El siguiente día Arias y Jones llegaron al trabajo tarde y hablaron con el gerente de Schiemer, Skip Johnson, sobre el incidente del día anterior”.

Johnson, la explicación de Smith declara, “investigaron su reporte al preguntar a otros trabajadores temporales lo que habían observado. Los otros trabajadores temporales le dijeron al gerente de Schiemer que Arias y Jones estaban con Henry y le mostraban las papas con forma de pene y le preguntaban si el de el era del mismo tamaño. Johnson concluyó que no sabía si había ocurrido algún acoso porque Arias, Jones, Henry y otros trabajadores temporales dijeron historias encontradas. Johnson determinó separar a Henry de Arias y Jones al darle trabajo a Henry en un campo diferente. Arias y Jones no trabajaron el se gundo día de su empleo”. El reporte de Smith continua, “Arias y Jones dijeron que cuando llegaron al trabajo el tercer día, Epifanio Rendon, otro trabajador temporal… les dijo que no necesitaban su ayuda y que no necesitaban ningún problema. Arias y Jones no contactaron… a Johnson… Rendon negó que estaba en el trabajo ese día y negó terminar su empleo”.

El EEOC culpó a esa administración de la granja permitir acoso sexual de dos trabajadoras por uno de sus empleados hombres, y después reprimirlas ilegalmente en contra de las afirmaciones de las víctimas cuando se quejaron.

Smith dice que este caso se acordó por “un valor pesado”, Schiemer Farms no admitió que Arias y Jones fueron acosadas sexualmente o que Schiemer Farms las reprendió en su contra. El reporte de Smith establece, “El comunicado de EEOC menciona que un investigador de EEOC trato de alcanzar el acuerdo con el Sr. Schiemer. Lo que realmente sucedió es que EEO demandó $140,000 del Sr. Schiemer antes de presentar la demanda”.

En una breve conversación telefónica con el Hispanic News, Schiemer indicó, “Nos hubiera costado más llevarlo a juicio que el acuerdo. Estoy seguro que hubiéramos ganado pero hubiera costado un gran monto”. El Director de Oficina de Campo de Seattle de EEOC A. Luis Lucero, Jr señaló, “En su primer día de trabajo estas mujeres enfrentaron un acoso sexual descarado por un compañero de trabajo y tuvieron el valor de reportar el problema a la gerencia inmediatamente. Espero que resultados positivos de este acuerdo anime a otros trabajadores, especialmente a nuevas contrataciones que pueden sentirse incierto sobre sus derechos mientras están a prueba. Nadie debe soportar acoso como una condición de trabajo”.

Smith agregó, “Mientras acordamos con el EEOC que nadie debiera sufrir acoso como condición de trabajo, no estamos de acuerdo que algún acoso o represalia ocurrió en este caso”. El reporte de EEOC declaró, “Como parte de este acuerdo, Schiemer Farms acordaron a pagar a Arias y a Jones $14,500 y la compañía revisará sus políticas de acoso, discriminación y represalias; entrenar gerentes y supervisores sobre discriminación prohibida por ley y proveer voluntariamente información a EEOC sobre como manejar quejas relacionadas con el Título VII”.

“Los empleadores deberían animar a trabajadores a hablar sobre acoso sexual, no despedirlos por hacerlo”, indicó el Abogado Regional EEOC William Tamayo. “Esperamos trabajar con Schiemer Farms para mejorar su respuesta a este tipo de situaciones en el futuro”.

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