Carpa de Ayuno en el Mall se levanta, pero la presión nacional aumentará

Treinta y un días después de haberse iniciado, este jueves cesó el Ayuno por las Familias en la carpa frente al Capitolio, una campaña de presión por una reforma migratoria amplia. A decir verdad, concluyó la primera fase porque los organizadores y participantes señalaron que se trata de una transición para ayuno y presión a nivel nacional hasta que la Cámara Baja actúe y se concrete la esquiva reforma. Advirtieron además que mientras presionan a los republicanos que han bloqueado la reforma en la Cámara Baja, demandarán acciones administrativas de parte del presidente Barack Obama para aliviar las deportaciones en tanto se concreta una solución legislativa permanente.
Eliseo Medina, del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU) y quien ayunó por 22 de los 31 días, dijo que "ya no es cuestión de si habrá reforma sino cuándo".
"Todos tienen una responsabilidad. El presidente y el Congreso. Esto es una responsabilidad compartida", declaró Medina. El evento de cierre en las inmediaciones del Capitolio se da en el último día de sesiones del Congreso este año. Asistieron los ayunantes y representantes de la diversa coalición de organizaciones y activistas que integran el movimiento pro reforma migratoria. Fue un día de actividades de celebración por el esfuerzo conjunto y de presión visitando oficinas del Congreso, que parte a su receso navideño sin haber completado la reforma migratoria. Más de 1,500 activistas de la amplia coalición se personaron en las oficinas de unos 200 congresistas antes de que partieran a sus estados, 196 oficinas de republicanos y 4 de demócratas. "Ellos se van a ver a sus familias mientras nuestras familias están siendo deportadas y separadas", dijo Gustavo Torres, director ejecutivo de CASA de Maryland.
Los activistas recibieron también un espaldarazo de los líderes de la minoría demócrata cameral que asegura seguirá presionando por un voto en el pleno cameral.
La Cámara Baja se marcha sin siquiera haber programado un debate. La mayoría republicana está dividida y parece controlada por una minoría de ultraconservadores opuestos a cualquier medida que incluya una vía a la ciudadanía para 11 millones de indocumentados que catalogan de "amnistía". Esto a pesar de que hay 190 demócratas a favor de un plan de reforma con vía a la ciudadanía como el esbozado en el proyecto HR 15, y no obstante que hay cuando menos 28 congresistas republicanos que se han manifestado públicamente a favor de algún tipo de vía a la ciudadanía, aunque algunos argumentan que son más. El presidente del Comité Judicial de la Cámara Baja, Bob Goodlatte, declaró en una audiencia que la reforma migratoria será prioritaria en el 2014.
Sondeos de la firma Magellan, de orientación republicana, concluyeron que incluso en 17 distritos republicanos del Congreso de estados electoralmente claves como California, Nevada, Colorado, Texas, Florida y Nueva York, la mayoría de los potenciales votantes, incluyendo electores republicanos, apoya abrumadoramente el concepto de una vía a la ciudadanía para los 11 millones de indocumentados. Es decir, que el tema no es políticamente tóxico para los republicanos, como algunos argumentan para justificar la inacción.
A pesar de que ya existiría una simple mayoría de 218 votos para avanzar esa reforma, el voto no se programa todavía. El presidente de la Cámara Baja, John Boehner, quien nunca visitó a los ayunantes y se ha negado a recibir a activistas, incluyendo niños, en sus oficinas, ha insistido en que la reforma se discutirá por partes. El escollo pareció superarse cuando el presidente Barack Obama dijo que aceptaría que se haga por partes, siempre y cuando no quede en el tintero el principal reto: una solución para los 11 millones de indocumentados.
El congresista demócrata de Illinois, Luis Gutiérrez, denunció esta semana que el Congreso partirá a su receso navideño mientras a diario se continúa deportando a 1,120 inmigrantes, buena parte de ellos padres y madres de familia y trabajadores que no representan una amenaza a la seguridad nacional del país y que llenan los requisitos de una potencial reforma migratoria. El Senado aprobó un plan de reforma el pasado 27 de junio. El año en curso, 2013, concluirá sin acción de la Cámara Baja pero con un movimiento pro inmigrante probado y reforzado que promete no quitar el dedo del renglón, tan pronto el Congreso reanude la sesión legislativa en enero. El actual Congreso se mantiene vigente por todo el año 2014, pero de no conseguirse la reforma el año entrante, habría que comenzar de cero en el nuevo Congreso en el año 2015.
La presión estará sobre ambos partidos. Un Partido Republicano que hasta el momento parece ignorar las consecuencias que puede tener sobre su supervivencia política su renuencia a apoyar una reforma que favorecen no sólo los votantes latinos, sino electores republicanos a través del país. Y un partido y un gobierno demócratas que seguirán enfrentando críticas por la política de deportaciones, señalamientos que aumentarán y se tornarán en presión por acciones administrativas si la solución legislativa que se requiere se esfuma entre la política de año electoral.
Tefere Gebre, vicepresidente ejecutivo de la central sindical AFL-CIO, advirtió que de no lograrse la reforma migratoria en el futuro cercano la batalla se trasladará a las urnas.
"Si este Congreso no hace el trabajo (de lograr la reforma) tenemos que elegir al Congreso correcto para conseguirlo. Y les garantizamos que lo haremos", concluyó Gebre.
Por su parte, Torres advirtió que "cada día que (la Cámara Baja) retrase (la reforma), más fuerte es nuestro movimiento". "Seguiremos movilizando a nuestra comunidad para que salgan a las calles porque estamos seguros de que lograremos la reforma migratoria y registraremos latinos e inmigrantes para votar. Hay más de 10 millones de latinos e inmigrantes que son ciudadanos y no se han registrado para votar. Así enviamos un mensaje contundente a los políticos que no nos apoyen", indicó Torres.
El mensaje a Boehner y a los republicanos de la Cámara Baja: "Esto no termina aquí. Esto apenas comienza", concluyó Eddie Carmona, director de la campaña nacional de PICO.

Maribel Hastings es
asesora ejecutiva
de America's Voice

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