Cuando la amante es la vecina

La infidelidad, en la puerta de al lado

Escrito el 16 Jan 2008
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El cáncer más común que puede provocar la destrucción de una pareja es la infidelidad. El fantasma de “la otra” o “el otro” siempre está presente. Imaginamos a los amantes en la oficina, en una furtiva salida de sábado a la noche, durante una inesperada reunión de trabajo. Pero, ¿qué pasa cuando el enemigo está mucho más cerca de lo que pensamos?

“Comencé a sentir que entre María y Néstor había una relación distinta. En las reuniones que organizábamos se hablaban murmurando, empezaron a coincidir en distintos lugares… Pero jamás pensé que hubiera algo entre ellos, porque las familias éramos amigas; sus hijos jugaban con los míos”, cuenta Patricia.

Sin embargo, lo inadmisible ocurrió cuando, por otras madres del barrio y de la escuela, Patricia se enteró que habían visto a su marido con María en una cafetería, en el gimnasio, hasta en la iglesia. Cuando Patricia decidió enfrentar a Néstor, éste le confesó que se había enamorado de la vecina. Aunque hay muchos estudios publicados sobre la infidelidad, sus causas y consecuencias, no hay análisis sobre esta alternativa extrema, que pone en juego no sólo las relaciones de pareja sino también los afectos de los hijos que, además de soportar la crisis familiar, seguramente pierdan a sus amiguitos.

Cuando “la otra” tiene rostro y nombre, y la relación paralela se expone públicamente, la humillación de la mujer es más notable. Y aunque no siempre hay víctimas y victimarios, se debe manejar con mucha cintura la situación para que el cuchillo no se clave más en la ya profunda herida.

Ante la consulta sobre estos casos atípicos pero reales, la psicóloga experta en parejas Mariana Diamante, sugiere algunos tips que pueden resultar útiles para sobrevivir a semejante engaño:

No te obsesiones con la vecina. El primer pensamiento que hay que desterrar es que esa mujer era una amiga. No pierdas tiempo ni te tortures pensando “cómo es posible que pasara esto si éramos amigas, nos contábamos nuestros secretos”. Una verdadera amiga jamás traiciona.

Habla francamente con tu marido. Aunque cueste, hazle entender que ha puesto la relación en carne viva al mostrarse públicamente con una mujer que, además, es del mismo entorno. Y que ha perjudicado mucho a sus hijos. Este último acto de irresponsabilidad puede costar más caro que el mismo engaño.

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