Cuando llega un hermanito

Las palabras "hermanos" y "celos" casi siempre van juntas. Eso se debe a que los celos se vuelven inevitables cuando el niño descubre que debe compartir ese lugar de rey que hasta ahora ocupaba sin mucho esfuerzo. Si estás embarazada de tu segundo hijo o lo estás pensando, leer esta nota puede servirte para aprender cómo prevenir lo evitable y transitar lo inevitable. Si ya tienes dos hijos o más, recuerda que los celos entre hermanos en la mayoría de los casos, no se superan nunca.


Ellos pueden ser los mejores amigos y en menos de un minuto, convertirse en archi enemigos. Compiten entre ellos, se ayudan, se atacan, se defienden y alternativamente se aman y odian. Son hermanos y esa convivencia de sentimientos opuestos (el amor y el odio) es una de las características que definen ese tipo de relación.

Si bien las reacciones pueden ser muy diferentes según la edad e incluso el temperamento del niño, lo cierto es que amor y odio van juntos cuando se trata de hermanos.

Hay niños que están encantados con tener un hermanito y desde que conocen la noticia lo demuestran, hasta en algunos casos en forma exagerada, dando besos a la panza de la mamá y hablando del bebé y con el bebé todo el tiempo.

Sin embargo, muchos otros, en general los más pequeños, no se dan tan fácilmente por vencidos y están dispuestos a luchar por preservar algo del lugar de rey, amo y señor al que lo tenían acostumbrados sus padres.

Estos niños muchas veces buscan llamar la atención de sus padres y en algunos casos hasta se ponen agresivos con el medio en general y con el nuevo miembro de la familia en particular.


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