Desaparecidos en la frontera

“El que no se les encuentre no significa que estén muertos. Pueden estar presos en una cárcel, hay una infinidad de situaciones que pueden hacer que se pierda el contacto y estén ausentes de sus familiares”, explica Mauricio Farah, quinto visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México.

MÉXICO - La leyenda del Triángulo de las Bermudas, donde aparentemente desaparecieron aviones, barcos y personas de manera misteriosa parece injertarse en la frontera entre México y Estados Unidos, donde crecen los relatos y denuncias sobre personas extraviadas de las que nunca se vuelve a saber.

"Las cifras son alarmantes y no hay mecanismos de ningún gobierno para localizarlos por su misma condición de indocumentados", dijo Víctor Clark Alfaro, director del centro binacional de derechos humanos en Tijuana.

Ni la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ni los consulados mexicanos en Estados Unidos se atreven a dar una información concreta sobre los desaparecidos al cruzar los desiertos y montañas de la franja fronteriza.

No obstante, Guillermo Alonso, investigador del departamento de estudios culturales del Colegio de la Frontera Norte (Colef), afirmó que sólo en el período 1990-2002 hubo más de 3.000 inmigrantes muertos y desaparecidos.

¿Dónde están? ¿Por qué se desaparecen? ¿A dónde van? No hay respuestas, pero sí muchas especulaciones. Unos dicen que han muerto por las vicisitudes que conlleva la riesgosa travesía, mientras otros aseguran que decidieron romper con el pasado y prefieren hacer una vida nueva olvidándose de todo, hasta de su familia.

Pero también hay quienes afirman que en su intento por alcanzar el sueño dorado, los emigrantes son secuestrados por el crimen organizado, han caído en las redes de la prostitución o son víctimas del reclutamiento de los narcotraficantes.

“El que no se les encuentre no significa que estén muertos. Pueden estar presos en una cárcel, hay una infinidad de situaciones que pueden hacer que se pierda el contacto y estén ausentes de sus familiares”, explica Mauricio Farah, quinto visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México.

Pero como la frase de cajón, es como si se los hubiera tragado la tierra. No se encuentran ni restos ni cuerpos… nada.

Clark Alfaro lo explica como un fenómeno social con un patrón establecido que se volvió dramático en los años 90.

“Este patrón tiene dos vertientes: Los hombres que abandonan prácticamente a su familia y no vuelven a comunicarse con ellos, pero que en realidad nunca se pusieron en contacto de nuevo y los consideran desaparecidos”.

“Los otros son los que por las mismas dificultades murieron en el intento bien sea por los climas extremos o porque fueron asaltados o asesinados y no se vuelve a saber nada”, añade.

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