Discurso Preparado por Bill Richardson

Gobernador de Nuevo México

Escrito el 11 Sep 2008
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DENVER, HISPANIC PR WIRE -- Ciudadanos, no soy conocido como un hombre callado. Pero si les pido permiso, de que por este momento, reflexionemos en silencio. Porque en este momento, nuestros jóvenes están muriendo por nuestro país en el extranjero, nuestro país se enfrenta una decisión que merece ser contemplada. Y el pueblo estadounidense estará atento a nuestra decisión.

¿Cómo se mide la capacidad de un individuo para proteger a este país? En la marcha revoltosa de la historia, a veces, hay momentos importantes que pasan desapercibidos. Y hace casi seis años, hubo un momento de gran claridad y premonición. Y tal vez, si el mundo hubiera prestado atención, hoy hubiera menos dolor y tristeza.

En Octubre del 2002, en un pequeño escenario ante una pequeña multitud, Barack Obama pronunció un discurso al cual pocos prestaron atención. Entre una gran energía, cultivado por una administración que puso en duda el patriotismo de cualquiera en desacuerdo, Barack Obama definió a la guerra como: "Una guerra sin fundamento lógico, basada en sentimientos; sin principios pero con motivaciones políticas". El tenía la razón. Las palabras de Barack fueron proféticas y valientes: "Sé que una invasión sin fundamento, y sin apoyo firme internacional solo alentará a las llamas del Medio Oriente y fortalecerá el reclutamiento de Al-Qaida". El tenía la razón.

El previó que, "una guerra exitosa en Irak requeriría una ocupación estadounidense sin fin determinado, costosa y de consecuencias imprevistas". El tenía la razón. Sin embargo, Barack Obama instó al Presidente Bush, quien nunca está dispuesto a escuchar otra prospectiva salvo su prospectiva equivocada, que terminará la lucha contra Bin Laden y al-Qaida. El tenía la razón.

Seis años después, en este discurso, simple pero directo, Barack Obama hizo más que desafiar al Presidente Bush. Ofreció una visión detallada para nuestra política exterior, incluyendo el implementar el Tratado Contra la Proliferación Nuclear, la condenación de abusos de los derechos humanos aun entre nuestros aliados, y un compromiso a la reconciliación entre Pakistán y la India. El tenia la razón.

Pero al mismo tiempo, hubo otra voz. Después del 11 de septiembre, John McCain puso su mirada en Irak, un país que tuvo nada que ver con el 11 de septiembre, y demandó una invasión total. Barack Obama previó el caos. John McCain dijo que nos recibieran como liberadores y que Irak pagaría por su propia reconstrucción. John McCain estaba equivocado. Barack Obama tenía la razón.

Barack Obama fue de los primeros en pedir un plan para retirar responsablemente a nuestras tropas. John McCain, hasta el día de hoy, se opone a la idea. Los iraquís están solicitando una fecha para retroceder las tropas, pero John McCain nos comprometería a otros 100 años más. John McCain está equivocado. Barack Obama tenía la razón.

Y Barack Obama previó el error de brindar nuestra amistad a Musharraf de Pakistán. John McCain apoyó a su dictadura y quiso darle la responsabilidad de terminar con los terroristas Pakistanís. Hoy en día, Musharraf está fuera del poder, y los terroristas están más fuertes que nunca. John McCain estuvo equivocado. Barack Obama tenía la razón.

A pesar de la guerra en Irak y la guerra contra los terroristas, los terroristas responsables de 11 de septiembre siguen libres, Irán desarrolla armas nucleares, y Rusia habitando Georgia, los Estados Unidos necesita a un presidente que realice las cosas bien desde el principio. Ese presidente será Barack Obama.

Con una visión de política exterior que llega más allá de Irak, Barack Obama ha encontrado en Joe Biden, otro líder de gran fortaleza y sabiduría. Barack Obama y Joe Biden creen que debemos luchar contra los terroristas no donde nos imaginemos que estén, pero donde sabemos que están, en Afganistán y Pakistán.

Debemos encabezar los esfuerzos internacionales y asegurar los materiales nucleares perdidos, no donde pensemos que están, pero donde sabemos que están, en Irán, Pakistán y Rusia.

Llegó la hora de tener un presidente comprometido a ponerle un fin a la pobreza en el Tercer Mundo y al genocidio en Darfur, quien encabezará esfuerzos internacionales para contrarrestar el calentamiento global, que fortalecerá nuestra amistad con México y Latinoamérica, y que apoyará a Israel con esfuerzos diplomáticos con fin de lograr la paz en el Medio Oriente. Un presidente que le pondrá fin al SIDA durante nuestra era, que ponga el ejemplo de liderazgo moral al seguir a pie de la letra nuestra Constitución, cerrando la cárcel en Guantánamo y terminando con la tortura. Debemos hacer todo esto no porque pensamos que estos son los valores ideales estadounidenses, sino porque sabemos que lo son.

Y señoras y señores, Barack Obama y Joe Biden creen que ya es hora de terminar el trabajo que comenzamos y atrapar a Bin Laden. No podemos seguir con cuatro años más de lo mismo. Es hora de lograr el cambio que tanto necesita Estados Unidos.

Esta es la visión y discernimiento de Barack Obama. Esta es la capacitación que tiene para ser el Presidente de los Estados Unidos. Y este es el hombre que necesitamos para restaurar la credibilidad y buena fe de Estados Unidos internacionalmente y nuestro lugar en la historia. Gracias y que Dios bendiga a nuestro país.

PRNewswire

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