Drama de deportada llega a la pantalla

Cuando la situación se volvió insostenible, Arellano salió de la iglesia a una marcha en Los Angeles. Entonces fue arrestada y enviada a México. Sin embargo, volvió sin su hijo, de nacionalidad estadounidense. El drama que vivió la mujer y su lucha después de ser deportada es el eje central de un documental que lleva su nombre, dirigido por Javier Solórzano Casarín y estrenado el domingo en el VII Festival Internacional de Cine de Morelia, en México. Arellano dijo tímidamente que ella “no hizo nada” sino poner su rostro.

Desde su regreso la mujer ha llevado su testimonio a foros en Cuba, Guatemala, España, Italia y Filipinas, y este año irá a Grecia. Pero lo que más ansía es regresar a Estados Unidos porque en México no encuentra un buen trabajo para sacar adelante a su niño. “Aquí no ha cambiado nada después de mi deportación”, señaló. En Estados Unidos la “posibilidad de encontrar trabajo es más pronto que aquí”.

Y como su caso fue tan publicitado se siente afortunada de conocer personas comprometidas con su lucha, con las que no tuvo que pelearse después para que le devolvieran a su hijo, cuando a ella la obligaron a regresar. Contó que muchas mujeres tienen que dejar a sus niños en el país anglosajón, que luego van a parar a la custodia del Estado o de terceras personas y después no pueden recuperarlos, aumentando el dolor de la separación.

El objetivo es llevar el documental a salas de EE.UU. y otros países.

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