El impacto de un Día sin Inmigrantes…

Las protestas del lunes afectaron algunas industrias, ya que muchos negocios se vieron obligados a cerrar sus puertas debido a la falta de mano de obra.

Cientos de miles de inmigrantes se unieron al llamado del lunes: En vez de ir a trabajar prefirieron salir de la sombra para ser escuchados y marchar con consignas,pancartas y banderas en las principales ciudades de Estados Unidos. Su menaje: exigirle al Congreso de Estados Unidos que apruebe una reforma migratoria que regularice el estatus de los cerca de 12 millones de indocumentados que viven en el país.

No obstante, pese al éxito visual de las multitudinarias manifestaciones y la amplia cobertura que recibieron de los diferentes medios de comunicación estadounidenses, no está claro el impacto que el llamado "Día sin Inmigrantes" tuvo en la economía.

Después de todo, el sueño de sus organizadores era llevar a cabo una jornada que paralizaría la construcción y la industria manufacturera de Estados Unidos. Deseaban que los inmigrantes hispanos hicieran sentir su "presencia con su ausencia".

Oscar Domínguez, presidente de Fispal Latino en Miami, había dicho la semana pasada de que si los alrededor de 40 millones de hispanos que viven en Estados Unidos se unían a la iniciativa de no gastar "ni un solo centavo" durante la convocatoria del 1 de mayo, la economía perdería más de 1,800 millones de dólares.

Sí hubo pérdidas, pero no tan cuantiosas como había pronosticado Domínguez. La razón: No todos los hispanos se unieron al controvertido boicot. La gran mayoría, incluso -obedeciendo el llamado de grupos defensores de inmigrantes- prefirió continuar con sus obligaciones laborales de forma normal.

Las protestas del lunes afectaron algunas industrias, ya que muchos negocios se vieron obligados a cerrar sus puertas debido a la falta de mano de obra.

Los martillazos y el ruido de los taladros que están acostumbrados en zonas de construcción no se escucharon el lunes, y los jefes de obra así como los dueños de las constructoras quedaron más que sorprendidos por la ausencia de sus obreros, gran parte de ellos sin documentos.

"Sabíamos que nos veríamos afectados por la falta de trabajadores de construcción, pero nos sorprendió la falta de trabajadores y eso forzó el cierre de varios sitios de construcción", manifestó a la Agence France Presse Jorge Villalobos, superintendente de construcción de la constructora Sunrise Homes en California.

Los portavoces de varias constructoras en esta área del país, la de más rápido crecimiento urbano en todo Estados Unidos, de acuerdo a las estadísticas oficiales 2006, dijeron que el paro vivido el lunes podría significar costos de millones de dólares.

"A nosotros nos cuesta mucho dinero perder un día debido a que tenemos que terminar estas casas lo antes posible", apuntó Villalobos, refiriéndose a los planes de vivienda que se erigen a lo largo y ancho de los desérticos valles del sur de California, a unos 140 kilómetros al noreste de Los Angeles.

Daniel Weidman, portavoz de la constructora nacional KB Home, dijo que su empresa se vio más afectada en el sur de California en comparación a otros estados del país.

"En los condados de Riverside y San Bernardino tuvimos paralizadas varias obras. Para nosotros esto representa un problema porque trabajamos con una calendario estricto para las entregas de estas casas y vamos a tener que reponer la falta del día de hoy", dijo preocupado Weidman.

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