El Sacrificio vale la Pena

WASHINGTON, D.C. - El presidente George W. Bush afirmó anoche que el sacrificio de los soldados estadounidenses en Irak “vale la pena” porque es “vital para la futura seguridad de nuestra nación” y pidió “perseverancia” a los estadounidenses para completar la misión, pese a las diarias imágenes de horror.

Frente al creciente descontento nacional con el giro de la guerra en Irak, Bush, en una alocución desde Fort Bragg, Carolina del Norte, ligó este asunto con los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, como habían pronosticado analistas, para indicar por qué hay que mantener el curso en Irak.

“La única forma en que nuestros enemigos pueden tener éxito es si olvidamos las lecciones del 11 de septiembre.... Si abandonamos a los iraquíes a hombres como (Abu Musab Al) Zarqaui, (ligado a la red Al Qaida de Osama Ben Laden) y si dejamos el futuro del Medio Oriente a hombres como Ben Laden”, declaró Bush trayendo a la memoria el nombre del responsable de los siniestros del 9-11 que aún sigue fugitivo.

“Después del 11 de septiembre le hice una promesa a los estadounidenses: esta nación no aguardará a ser atacada nuevamente. Llevaremos la batalla al enemigo. Defenderemos nuestra libertad... Irak es el más reciente campo de batalla en esta guerra (antiterrorista)”, afirmó Bush.

Originalmente el gobierno dijo que la finalidad de la guerra era destruir el arsenal de armas de devastación masiva que Irak poseía y que nunca se encontraron. Ahora Irak, según Bush, es escenario de la guerra en contra del terror. “Nuestra misión en Irak es clara. Estamos cazando a los terroristas. Estamos ayudando a los iraquíes a construir una nación libre que sea una aliada en la guerra en contra del terror”, agregó Bush.

Una vez más, como lo hizo cuando buscó apoyo estadounidense a la guerra, Bush mezcló los dos temas, Irak y el 9-11, aunque incluso la comisión independiente que analizó las acciones del gobierno federal, previo y tras los ataques, concluyó que no existió ningún lazo entre el 9-11 y el gobierno del derrocado dictador iraquí Sadam Husein.

Punto por punto Bush esbozó los “progresos” alcanzados en Irak en los pasados dos años, pero reiteró que no hay fecha de salida de las tropas.

“Fijar una fecha artificial envía el mensaje errado” a los iraquíes, a las tropas estadounidenses, y al enemigo, dijo. “Permaneceremos en Irak el tiempo necesario y ni un día más”, afirmó.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Harry Reid, de Nevada, dijo que el discurso de Bush se quedó corto en aclararle a los estadounidenses la situación actual en Irak y los planes futuros.

“Las numerosas referencias del Presidente al 11 de septiembre no nos ofrecen un camino hacia adelante en Irak. Sólo sirvieron para recordarle al pueblo estadounidense que nuestro más peligroso enemigo, principalmente Osama Ben Laden, sigue suelto y que Al Qaida sigue siendo capaz de hacerle gran daño a nuestra nación casi cuatro años después de que atacó Estados Unidos”, dijo Reid.

Grace Napolitano, congresista demócrata de California y presidenta del grupo latino del Congreso, dijo a La Opinión que no se trata ni siquiera de que Bush ponga fecha para el retiro de tropas —aunque sería bueno—, “sino que presente un plan completo y específico de qué es lo que resta por hacerse (en Irak), cuándo va a hacerse, cuánto va a costar y que sea honesto con el pueblo estadounidense... Eso no lo ha hecho”.

El Presidente se dirigió al país en un discurso estratégicamente pronunciado desde una instalación militar en momentos en que diversos sondeos aseguran que la inmensa mayoría de los estadounidenses están cada vez más descontentos con el manejo que Bush está dando a la guerra aunque esa misma mayoría no está convencida de que la misión deba abandonarse de manera inmediata.

Previo al discurso Bush se reunió con las familias de 33 soldados estadounidenses muertos en acción en Irak.

Las imágenes diarias de la guerra y las noticias evidencian que la violencia de la insurgencia se recrudece mientras crece la cifra de soldados estadounidenses muertos en Irak - más de 1,740 - , sin contar los muertos del lado iraquí, y el multimillonario costo de la guerra que no tiene para cuando acabar.

La Casa Blanca asegura que no toma decisiones presionada por sondeos de opinión. Pero alguna presión debe haber sentido para programar un discurso en la hora de mayor audiencia. Empero, insiste en que se hizo para coincidir con el primer aniversario del traspaso de poder a los iraquíes, algo que ha sido más bien simbólico porque las fuerzas de seguridad de esa nación aún no están capacitadas para enfrentar la creciente violencia de los insurgentes. Además, los llamados en el Congreso para que Bush fije una fecha para la salida de las tropas estadounidenses de Irak, algo que el Presidente dice que no va a hacer, provienen incluso de algunos republicanos descontentos con el giro de la guerra. La Casa Blanca no puede decir entonces que las críticas provienen únicamente de demócratas por motivaciones político partidistas.

“Hay una decepción muy grande entre el pueblo latino, al menos en el área que represento (Distrito 38 de California). No le tienen (a Bush) la confianza que le tenían cuando comenzó la guerra que yo no apoy”, dijo Napolitano a este diario. Aunque los demócratas no apoyaron la guerra, dijo Napolitano, “Sí apoyamos a nuestras tropas y mientras la Casa Blanca dice que todo va bien en Irak, no es eso lo que dicen las tropas”.

Por eso, insistió, es vital que se les provea todo lo que requieren, pero que también exista un plan detallado que ojalá incluyera una fecha de salida, aunque es algo improbable. Y no sólo que se atiendan las necesidades de los soldados en Irak, dijo Napolitano, sino las de los veteranos que regresan a sus hogares y se topan con que en muchos casos se les niegan incluso servicios médicos por parte de la Administración de Veteranos.

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