Elementos básicos para usar una mochila

Sólo basta caminar por el patio de una escuela, te garantizamos que verás por todas partes un artículo peculiar: la mochila. Un artículo que se ha transformado en una forma popular y práctica para que los niños de todas las edades lleven sus libros, lápices y otros efectos escolares. Pero no se puede elegir sólo la mochila de apariencia más moderna y atractiva de la tienda: tienes que garantizar que se ajuste adecuadamente para que el niño no sufra ninguna lesión o daño.

Cuando vayas a comprar una nueva mochila para el regreso de tu niño a la escuela, es importante buscar el tamaño adecuado. No siempre las más grandes son las mejores. La mochila debe adecuarse a la estatura del niño. Esas recomendaciones se pueden hallar en la etiqueta del fabricante. También querrás asegurar que la mochila pueda llevar todo lo necesario. Por tanto, lleva algunos libros, carpetas y otros efectos escolares, para que puedas simular lo que va dentro de la mochila, pues tampoco te será conveniente sobrecargarla.

Si se hace demasiado pesada, no sólo se romperá, sino también arruinará la columna vertebral, músculos y articulaciones de quien la lleva, según la Academia Americana de Pediatría, lo cual puede conducir a dolores severos de espalda, cuello y hombros, así como problemas de postura.

A la hora de probarse una mochila, es necesario chequear el cinturón y las correas para los hombros.

La mochila debe tener dos de estas últimas amplias y acolchadas, para una distribución uniforme del peso.

Las correas estrechas pueden presionar los hombros, mientras que las mochilas con una sola correa impiden la correcta distribución del peso. Las correas deben reposar al mismo nivel sobre los hombros, permitiendo que la mochila se apoye cómodamente sobre la espalda.

Si la mochila golpea el trasero de quien la usa, están demasiado bajas, y si reposa sobre el cuello, demasiado alta. Usa las correas para el ajuste de la altura a unas 2 pulgadas por encima de la cintura.

Si no puedes ajustar la altura a ese nivel, entonces busca otra mochila.

También debes buscar una mochila con cinturón, el cual puede ayudar a distribuir el peso de la carga con mayor uniformidad. Debe abrocharse y ajustarse como un cinturón convencional, y es preciso ajustarlo lo suficiente para evitar que la mochila se mueva, pero lo suficientemente suelta como para que el niño pueda respirar cómodamente. La mochila también debe tener acolchado en la parte que va en contacto con la espalda, y un peso ligero. El acolchado la hace más cómoda y protegerá al niño de un pinchazo con cualquier objeto puntiagudo que se lleve dentro; mientras que el peso ligero garantiza que no se lleve carga adicional de la propia mochila.

Coloca el contenido en forma correcta. Sobre todas las cosas, el niño debe sentirse cómodo y equilibrado cuando use la mochila. No se debe apoyar hacia delante, pues eso indica que lleva demasiado peso. Según Backpack Safety, recurso de Internet dedicado a la seguridad en el uso de las mochilas, el peso máximo de las mismas no debe exceder el 15 por ciento del peso corporal de quien la use.

Por ejemplo, un niño que pesa 100 libras, no debe llevar una mochila cargada que pese más de 15 libras. Si la misma supera el 15 por ciento del peso corporal, elimina algunos objetos innecesarios y reorganízala, utilizando todos sus compartimientos, y colocando los objetos más pesados cerca del centro de la mochila. Coloca el contenido ordenadamente, de manera que se mantengan en su lugar y no se salgan del mismo, pues el peso se desplazaría de lado a lado.

La mochila adecuada no es una garantía total de que tu niño será la estrella de la clase, pero ¡definitivamente le ayudará a llevar con seguridad sus efectos escolares al aula!

Avatar
Acerca del Autor