En la cena de Acción de Gracias

Firme como nuestro apetito, el rito culinario del pavo relleno en la cena del Día de Acción de Gracias es, sin duda, el renglón más suculento y con más hambrientos partidarios en las mesas estadounidenses. La cocina amansa a las fieras, que duda cabe, especialmente si éstas salen de ella horneadas, doradas e ilustradas con un rico relleno.

El pavo no encuentra rival cuando se trata de confeccionar un menú para la cena del Día de Acción de Gracias.

Fiel a los fundamentos de la cocina peruana, "de la que hoy todos los cocineros Para Darwin Santa María, quien comanda los alegres fogones del restaurante Selva Grill estadounidenses quieren capturar sus sabores", según asegura Santa María, el pavo configura un monográfico apetitoso en el menú de celebración de Selva Grill. El resultado del arte de marear el pavo (no puede faltar unas aspersiones de brandy) al estilo del chef Santa María se concreta primero en un preámbulo de cuchara: una sabrosa sopa ("chowder") de pavo, hecha a base de maíz peruano, leche, tomate y especias peruanas como el ají amarillo y el ají panca. Como plato de fondo para la cena de Día de Acción de Gracias, Santa María nos ofrece la pechuga de pavo asado a la miel con batata en una salsa criolla.

Prepación del pavo:

El pavo que preparamos, explica Santa María, aunque se "adapta un poquito al gusto de los norteamericanos", conserva la sazón peruana, con el uso de ajíes para macerar el pavo, y el gusto latino que propone la guarnición de los plátanos maduros rellenos con carne picada y queso. Este cocinero de origen peruano se muestra entusiasta respecto al impacto de la culinaria de su país en Estados Unidos y vaticina que "va a superar a la comida mexicana" en las preferencias de los clientes, pese a que todavía "no podemos adquirir el cien por cien de los productos peruanos originales". Por su parte, el colombiano Rafael Palomino, artífice del restaurante Sonora, ubicado en Port



Chester (Nueva York), inyecta en el menú para la cena del Día de Acción de Gracias la savia de la cocina de autor, una suerte de aleluya al pavo cargado de esencias latinas. La cena de esa noche en Sonora comienza con unas frescas ostras con mofongo en una salsa de mojito al azafrán (muy apropiada para los adictos a las innovaciones "sonoras") y una ensalada de arúgula y maduros coronada con almendras asadas.

Culmina la cena con el pavo al horno relleno al modo nuevo latino, a base de quinoa, pimientos asados, manzana, pasas y granada, y, en el capítulo de los postres, un delicioso dulce de leche y chocolate blanco con helado de moca. El precio de la cena se agradece: 37 dólares por persona. Para todos los bolsillos.

En cuanto a la fórmula de asar el pavo, el argumento de la "difícil facilidad" del la receta tradicional sigue dominando los fogones.

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