Escándalo sexual complica a Republicanos

WASHINGTON - Lo que el reciente fin de semana sorprendió a Washington como un caso de conducta impropia del congresista republicano de Florida, Mark Foley, se convirtió el en un nuevo frente de crisis para la Casa Blanca, en una nueva amenaza, por si había pocas, para su horizonte de las legislativas.

Aunque Foley, que está siendo investigado por el FBI, dimitió del escaño, el escándalo le desborda para alcanzar a los líderes de su grupo, que deben responder a las habituales preguntas: cuándo lo supieron y qué hicieron.

Foley, de 52 años y defensor de leyes destinadas a la protección de los menores a lo largo de sus 12 años en la Cámara, intercambió diversos correos electrónicos con adolescentes que trabajan como auxiliares en la Cámara.

La semana pasada, cuando se supo a través de la cadena de televisión ABC tanto la edad de los chicos (16 y 17 años) como el contenido de los mensajes, el congresista presentó su dimisión. Foley anunció el lunes que ingresaba en un centro de rehabilitación para alcohólicos.

En una carta enviada a una emisora de televisión de Florida, explicó que lamentaba profundamente lo ocurrido y asumía “plena responsabilidad por el daño causado”.

Además del escándalo personal, el caso tiene serias implicaciones políticas. Por lo pronto, el secretario (ministro) de Justicia de Estados Unidos, Alberto Gonzales, ha pedido al FBI que investigue para saber qué leyes ha violado Foley, a petición de Dennis Hastert, presidente de la Cámara.

Hastert, en una delicada situación, ha pedido además que el Comité de Ética investigue y que el gobernador de Florida, Jeb Bush, tome también cartas en el asunto. El presidente de la Cámara de Representantes también criticó a Foley "por sus engaños". No está claro cuándo supo Hastert que existían estos mensajes. El lunes el presidente de la Cámara aseguró que no tenía ni idea de su contenido, pero no quiso responder ninguna pregunta de los periodistas.

Varios congresistas han reconocido que habían oído hablar del asunto. Hace un año, uno de los recaderos confió al ayudante de un congresista de Luisiana que había recibido correos electrónicos de Foley que le habían asustado.

El congresista, Rodney Alexander, se lo dijo a los líderes republicanos, y Foley fue citado para dar explicaciones; él dijo que lo único que había hecho es pedirle al chico una foto, preguntarle si le gustaba ir al gimnasio y decirle si le había impresionado el huracán Katrina. Foley fue advertido entonces de que tuviera "mucho cuidado con su conducta" con los chicos, y los padres del menor prefirieron dejar correr el asunto. Pero otros mensajes empezaron a circular. La cadena de televisión ABC reprodujo algunos de estos intercambios en su web bajo la advertencia de que era un material delicado.

Foley está identificado como Maf54 en la conversación:

- Maf54. Quiero verte.

- Adolescente. Como te dije, hasta febrero, no. Ya iremos a cenar.

- Maf54. Y entonces ¿qué hacemos?

- Adolescente. Comemos... Bebemos... Quién sabe... Salimos... hasta la madrugada

- Maf54. Y...

- Adolescente. No sé.

- Maf54. ¿Qué es lo que no sabes?

- Adolescente. Hmmm... Me da la impresión de que andas detrás de algo... No estoy seguro de que me apetezca... Ya veremos.

Para recuperar el control de la Cámara, perdido hace 12 años, los demócratas necesitan en las elecciones de noviembre no perder ninguno de sus escaños y ganar 15 a los republicanos. Las cuentas están ajustadas, y podría haber vuelco; en esta situación, el escaño de Foley se convierte en una nueva amenaza. Tendrá un sustituto en el distrito de Palm Beach, Joe Negron, pero su nombre aún figurará en las papeletas por razones legales.

El demócrata Tim Mahoney, que no tenía posibilidades, podría ganar el escaño.

Los líderes demócratas del Congreso quieren una investigación completa sobre lo ocurrido y denuncian la intención de ocultar el escándalo hasta después de las elecciones.

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