“Guerra larga” se escucha en Washington

WASHINGTON - Después de las guerras mundiales, la guerra fría y las guerras cortas con armas inteligentes, el repertorio parece agotado. Falso. En Washington se está acuñando otra calificación que parece contradecir la premura de los tiempos: la guerra larga.

El secretario de Defensa Donald Rumsfeld volvió a mencionarla el martes en una audiencia en el Senado para justificar la partida de 439,300 millones de dólares que el presidente George W. Bush ha pedido para el Pentágono en su presupuesto del año fiscal 2007.

"Esta 'guerra larga' es el tema central de nuestro tiempo", dijo Rumsfeld ante el Comité de los Servicios Armados. "Las campañas en Irak, Afganistán y otras amenazas en la guerra global contra el terrorismo han acentuado la necesidad de un nuevo ímpetu y urgencia de una transformación".

La guerra larga, por contraste con los otros tipos de guerra conocidos, se libra por definición entre un ejército poderoso y un adversario que sería incapaz de ganar una batalla convencional porque forma redes, está en países que no necesariamente están en guerra y se confunden entre los civiles, dijo Rumsfeld.

La semana pasada, Rumsfeld había ya comentado que los combatientes de una guerra larga son "alentados por una ideología fanática que celebra la muerte y el suicidio sin un territorio que defender, con muy poco que perder y con largos periodos de espera entre un ataque y el siguiente".

En esas circunstancias, el ejército formal debe prepararse para enfrentar "desafíos no convencionales o procedimientos asimétricos", que si bien tienen en el terror su arma favorita intentan el debilitamiento del aparato militar a través de la propaganda y ataques cuidadosos "para hacer noticia", agregó.

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