Inmigrantes Esperanzados, Conservadores Enojados

WASHINGTON - La determinación de George W. Bush de propiciar una reforma de las leyes de inmigración fue bien recibida hoy entre los hispanos, pero enfrenta una dura oposición en el Congreso especialmente entre los republicanos.

Unos y otros estuvieron hoy de acuerdo con Bush, quien en su discurso anual ante el Congreso dijo anoche que la actual ley de inmigración es "anticuada" y "invita al caos en nuestras fronteras".

El presidente se refirió al asunto de inmigración, un año después de que anunciara sin muchos detalles un plan que daría a los extranjeros que ya se encuentran en EEUU un permiso de trabajo por hasta tres años, con la posibilidad de una extensión.

"Ha llegado el momento de establecer una política de inmigración que permita que los trabajadores con permiso temporal ocupen los empleos que los estadounidenses no quieren, (una política) que rechace la amnistía, que nos permita saber quién entra y sale del país y que cierre la frontera a los traficantes de drogas y los terroristas", dijo Bush.

La presidenta del Consejo Nacional de La Raza (NCLR), Janet Murguía, dijo que "el presidente indicó claramente su disposición a encabezar el debate en torno a la reforma migratoria. Nosotros elogiamos esa actitud y esperamos trabajar con él y con el Congreso en busca de un resultado exitoso".

Las autoridades calculan que hay en EEUU entre 8 y 12 millones de extranjeros que no tienen documentos legales para su residencia, y muchos de ellos tienen empleos con documentación falsa, o trabajan sin que los empleadores verifiquen su estatus legal.

Una amnistía migratoria en 1986 permitió que unos 2,7 millones de extranjeros regularizaran su situación legal en Estados Unidos. Pero desde entonces aumentó el ritmo de inmigración, legal e ilegal, y los extranjeros son ahora casi el 12 por ciento de la población de EEUU.

El representante Tom Tancredo, republicano de Colorado, salió inmediatamente en contra del tema y afirmó que "Bush es la única persona que conozco que no cree que de lo que está hablando es una amnistía".

"Habrá una dura batalla en el Congreso por este asunto", prometió Tancredo, una de las figuras más prominentes entre los políticos y grupos de presión que promueven una restricción de la inmigración. Según Tancredo, la mención de Bush al asunto de inmigración en su quinto mensaje anual ante el Congreso "fue breve y la intención fue, esencialmente, hacer una referencia a lo que él sabe que es un problema importante sin dar muchos detalles porque sabe que no está en una posición ganadora".

La Asociación de Abogados de Inmigración de EEUU, en un comunicado, también estuvo de acuerdo con Bush en que "ha llegado el momento de reformar nuestro sistema de inmigración".

"Nuestro sistema actual de inmigración no funciona, es anticuado y está en desorden total", añadió el comunicado. "En un debate que con demasiada facilidad se llena de temores y amenazas, es tiempo de que busquemos soluciones serias. Necesitamos un sistema de inmigración seguro y controlado, que preserve nuestra seguridad y cumpla la promesa de libertad y oportunidad que Estados Unidos representa".

La Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Elegidos (NALEO por su sigla en inglés) expresó, también en un comunicado, su "complacencia por el apoyo y el compromiso del presidente Bush con una reforma significativa de la ley de inmigración".

"Esa reforma debe incluir una senda hacia la residencia permanente y, en última instancia, la ciudadanía estadounidense, para quienes han jugado de acuerdo con las reglas", añadió NALEO.

Pero es precisamente la situación de quienes no han jugado de acuerdo con las reglas -los millones de extranjeros que han venido a EEUU y se han quedado trabajando sin permiso legal- lo que mueve a los opositores a cualquier tipo de amnistía.

"Tenemos que decidir de una vez y para siempre que no seguiremos recompensando la mala conducta", dijo el senador Johnny Isakson, republicano de Georgia. "La prioridad es que mejoremos la seguridad de la frontera, y las medidas para impedir que los indocumentados usen licencias de conducir".

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