Inmigrantes indocumentados no merecen trato especial

Mitt Romney, al igual que otros líderes republicanos, apoya la idea de ampliar las visas destinadas a personas con alta cualificación laboral, como técnicos, médicos u otros profesionales.

Escrito el 25 Oct 2007
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Washington, DC - Mitt Romney, uno de los aspirantes a la candidatura republicana a la Presidencia de Estados Unidos, rechazó hoy que los inmigrantes indocumentados deban recibir un trato especial dentro de una eventual reforma migratoria.

"Valoramos a la gente que viene a EEUU legalmente para crear negocios, o aportar ideas empresariales. Valoramos a estas nuevas culturas porque añaden a la experiencia estadounidense. Pero yo me opongo a la inmigración ilegal", dijo Romney en una entrevista telefónica .

El candidato insistió en que él es quien mejor representa los valores del Partido Republicano -"bajos impuestos, poca injerencia del Estado y más oportunidades para todos"- y expresó su confianza en que podrá avanzar aún más en los siete estados clave que celebran elecciones primarias el próximo año.

A su vez, volvió a atacar a su principal rival, el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, por las diferencias ideológicas que tienen sobre asuntos como la autoridad del Ejecutivo para controlar los gastos fiscales o impuestos interurbanos.

"Los republicanos quieren a alguien optimista, que conduzca al país por el buen camino, que sepa encarrilar al Partido Republicano en un nuevo rumbo. Esta es la visión por la que optará EEUU y la que buscará el Partido en su candidato", explicó Romney.

Romney, cuyo padre nació en México, hizo hincapié en su postura contra la inmigración ilegal en Estados Unidos. El ex gobernador de Massachusetts destacó sus "profundos vínculos con la comunidad hispana", pero insistió en que EEUU debe atajar el flujo de inmigrantes indocumentados y que éstos no merecen un trato especial. Ese fue precisamente el mensaje que llevó el jueves al estado de Arizona, fronterizo con México, donde asistió a una actividad de recaudación de fondos en la ciudad de Scottsdale.

En el pasado, Romney ha reconocido que el sector privado en Estados Unidos necesita de los trabajadores extranjeros, pero ha insistido también en que éstos deben obtener los documentos necesarios para su estancia legal.

En ese sentido, mantiene la línea general del Partido Republicano -y del presidente George W. Bush- de que los indocumentados deben "ponerse en fila", como el resto de los extranjeros, para solicitar visas de entrada legal al país.

Romney, al igual que otros líderes republicanos, apoya la idea de ampliar las visas destinadas a personas con alta cualificación laboral, como técnicos, médicos u otros profesionales.

Como gobernador de Massachusetts, Romney permitió que la policía estatal asumiera las funciones de agentes federales para hacer cumplir las leyes migratorias, y el gobierno estatal también prohibió emitir de permisos de conducir a los indocumentados.

El candidato republicano habló del tema de inmigración en momentos en que, tras el fracaso de una reforma migratoria en el Congreso, muchas localidades de todo el país estudian o han aprobado medidas para estrechar el cerco a la población clandestina.

Debido a desacuerdos entre demócratas y republicanos, el Senado de EEUU no logró aprobar un proyecto de ley que hubiese facilitado la legalización de buena parte de los doce millones de inmigrantes indocumentados que se calcula viven en el país.

El tema de la inmigración se perfila como un asunto de campaña electoral para 2008, pero muchos expertos creen que, ante la volatilidad del asunto, lo más probable es que el Congreso de EEUU evite esta "patata caliente" por lo menos hasta 2009.

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