La inmigración y el crimen: Una falsa relación

Escrito el 14 Feb 2008
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Los funcionarios de gobierno locales, estatales y federales suelen ignorar el hecho de que el aumento de la inmigración no genera mayores tasas de criminalidad. En consecuencia, el público a menudo termina siguiendo leyes basadas en mitos y estereotipos, y los inmigrantes se convierten en chivos expiatorios de muchos problemas sociales de la nación.

Uno de los prejuicios más generalizados sobre los inmigrantes es que tienen más probabilidades de cometer crímenes predatorios que los estadounidenses. De hecho, los inmigrantes tienen menos probabilidades de cometer crímenes o terminar tras las rejas que los estadounidenses.

Desde comienzos de la década de 1990, la inmigración ilegal e indocumentada a Estados Unidos alcanzó máximos históricos, mientras que las tasas de crímenes violentos y crímenes relacionados con la propiedad disminuyeron drásticamente. Entre los hombres de 18 a 39 años de edad que representan la gran mayoría de la población de las prisiones, la tasa de encarcelamiento de los estadounidenses es mucho mayor que la de los individuos nacidos en el extranjero, según el Bureau of Justice Statistics y el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Durante los últimos diez años, se produjo una inmigración indocumentada de gran escala a Estados Unidos. Esto creó problemas administrativos y fiscales considerables para los gobiernos locales y estatales, y agravó los problemas de las escuelas superpobladas y la falta de acceso al cuidado de la salud en las comunidades donde viven los inmigrantes. Sin embargo, no aumentaron las tasas de criminalidad. No obstante, el mito aún existe e incluso floreció en el clima de miedo posterior a los ataques del 11 de septiembre, en el cual el terrorismo y la inmigración indocumentada van de la mano. Este miedo es uno de los principales fundamentos de las disposiciones establecidas en la Ley Patriota de Estados Unidos de 2001, que permite el arresto, el encarcelamiento y la deportación de quienes carecen de la ciudadanía sin revisión judicial.

La inmigración es un problema nacional que requiere políticas federales uniformes basadas en evaluaciones adecuadas de las necesidades demográficas y económicas de Estados Unidos, y es peligroso para todos nuestros ciudadanos que las decisiones del gobierno se basen en mitos. Para obtener más información sobre este tema, visite www.immigrationpolicy.org.

Benjamin E. Johnson es Director Ejecutivo de la American Immigration Law Foundation (AILF). Antes de eso, era Director del Immigration Policy Center de la AILF.

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