La moda nupcial se viste de provocación

Las novias se dejarán llevar por matices champagne hasta tonos como marfil, crudo o arena y azules turquesa o rosas.

Escrito el 07 Feb 2007
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Figuras de sirena han lucido un amplio repertorio de diseños de boda donde la elegancia y las nuevas tendencias no están reñidas para desfilar sobre la pasarela del altar. La mujer vestida de princesa se ha convertido una vez más en la protagonista principal del certamen número uno mundial en el sector nupcial que ha ocupado la agenda de modelos prestigiosas y veinticinco diseñadores en el seno de la Pasarela Gaudí Novias en Barcelona (España).

La provocación ha culminado como uno de los requisitos básicos en la presentación de las nuevas colecciones de vestidos de novia de la mayoría de diseñadores donde los artistas han buscado la desnudez corporal a través de hombros descubiertos, escotes pronunciados, vientre despejado, espaldas con grandes picos y piernas o tobillos al aire.

Este punto de sensualidad ha salido a la luz del público para presentar no sólo el lujo de diseños propios de la novia Gaudí sino también porque busca las curvas femeninas de la mujer actual a través de coquetas transparencias, encajes, puntillas, gasas, stretch, seda natural y el tul.

Los vestidos de novia tradicionales han dado paso a trajes donde el destape también puede ser elegante como los confeccionados por la diseñadora catalana Maria Luisa Rabell que apuesta por cortes asimétricos para mostrar hasta el último detalle íntimo de una novia y telas superpuestas.

Escapareta multicolor de complementos

Elegir el blanco puro como color primordial para el vestido de ceremonia ha pasado página de la mano de los artífices de la moda nupcial porque las futuras colecciones valoran la creatividad del diseño acompañada de complementos y variedad de colores.

La futura prometida se dejará llevar por matices champagne hasta tonos como marfil, crudo o arena como los de la nueva colección de Victorio & Lucchino pasando por la originalidad de ocres ácidos, azules turquesa o rosas y la brillantez de una pedrería muy minuciosa y elaborada sobre bordados sutiles.

Junto a este repertorio multicolor, la nueva novia también mostrará más interés por los complementos el día de su boda que no por el velo o las largas colas.

En esta edición, los artífices de la moda se han decantado por motivos florales, toques abotonados en la espalda o las muñecas, sombreros o bolsos en forma de regalo o una gran corbata de seda cogida como un pisacorbatas, las pajaritas, collares de perlas o unos anteojos como exhibió Jesús Peiró, los tocados de plumas de Ruben Perlotti y los adornos deportivos de Rabell.

El mundo del cine se ha traslado al de la pasarela durante tres días para recordar la moda femenina de grandes mitos de la pantalla grande.

De la mano del diseñador venezolano Hannibal Laguna, inmerso en los años sesenta, la novia avanzará por el pasillo de la iglesia con la serenidad de una mujer pero con el impulso de una joven muy infantil arropada por un vestido de escote redondo o barco, mangas cortas o tirantes, melenas lisas y onduladas y un maquillaje discreto.

A ritmo de orquesta, la pareja andaluza Victorio & Lucchino se inspiró en una novia fruto del siglo XVIII caracterizada como una mujer de imperio donde el contraste del blanco talco con las mejillas sonrosadas asomaban por encima de unos diseños típicos de la época acompañados de peinetas, horquillas de oro, tocados de encajes, mantillas, guantes y grandes joyas.

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