La Voz disfruta la Visita a la Capital de Washington DC

WASHINGTON DC, - En un discurso por parte de la señor Janet Munguia Presidenta de la NCLR que se llevo acabo el viernes 15 de febrero en la Conferencia de los Medios Hispanos patrocinado por la NAHP donde su discurso llega a los corazones y mentes de todos que escucharon sus palabras y hasta lagrimas en los ojos de los periodistas. Aquí su periódico La Voz decido de compartir este discurso con todo los lectores de La Voz por que pensamos que nuestra gente y nuestra comunidad necesitan saber el trabajo de una latina y una organización que siempre está luchando para los derechos de los latinos de este país.

¿Perdurará nuestra alianza?

Ha pasado una generación desde que mi antecesor, Raúl Yzaguirre, se manifestara junto al Dr. Martin Luther King, Jr. para asegurar los derechos civiles básicos y la dignidad humana de todos los estadounidenses. El compromiso con una meta común, dió lugar a una alianza entre el recién establecido Consejo Nacional de La Raza y el movimiento afro-americano de derechos civiles que ha subsistido hasta ahora. Por 40 años, NCLR y la comunidad hispana se han mantenido hombro con hombro con la comunidad afro-americana para promover la igualdad de oportunidades para todos los estadounidenses.

El Movimiento por los Derechos Civiles ayudó a liberarnos y a que Estados Unidos avanzara política y socialmente. No hay ejemplo más claro de su herencia que el hecho de que uno de los dos principales partidos políticos del país nominará a una mujer o a un afro-americano para la presidencia de los Estados Unidos.

Pero así como una generación le da paso a la siguiente, inevitablemente la pregunta volverá a surgir: ¿perdurará la alianza entre la comunidad afro-americana y latina? ; ¿cada una de esas comunidades escogerá otro camino en pos de sus propios intereses? ; o ¿nos volveremos a comprometer con el esfuerzo compartido de nuestros antecesores: a proveer derechos civiles y dignidad humana para todos los estadounidenses Hoy estoy aquí para reforzar el compromiso con nuestro esfuerzo compartido. Nada debe ser más fuerte que nuestro compromiso a los derechos civiles y a la dignidad humana. Nada debe ser más fuerte que nuestro compromiso a una participación política equitativa. Nada debe ser mas fuerte que nuestro mutuo compromiso para crear oportunidades para todos.

Nuestro trabajo no se ha terminado. Nuestra alianza debe perdurar. En nuestra generación, nunca ha habido una época más importante para que los defensores de los derechos civiles comparezcan juntos en la luchar por la justicia social y los derechos civiles. El odio y los prejuicios que definieron a los oponentes de los derechos civiles, cuarenta años atrás, han encontrado un nuevo hogar.

Esta nueva ola de odio es abierta, desagradable y demoniza a todos los latinos en el nuevo debate sobre la inmigración.

Se necesita el debate porque nuestro sistema de inmigración está agotado. Pero debemos dejar claro que un debate no es una oportunidad para deshumanizar a ningún ser humano. Debemos terminar con el odio.

Yo estoy personalmente comprometida con este esfuerzo, y como presidenta de NCLR, haré todo lo que pueda para asegurarme que los defensores de los derechos civiles permanezcan unidos en nuestra búsqueda por un mejor país para todos los que viven en esta tierra de promesa y oportunidad.

Sin embargo, debemos reconocer que han habido tensiones entre nuestras dos comunidades. De hecho existen. No nos hace ningún bien, yo creo, encubrir la realidad. No podemos resolver los problemas si pretendemos que no existen. Debemos discutirlos, enfrentarlos y seguir adelante con los múltiples asuntos que nos atañen.

El panorama estadounidense está cambiando. Anteriormente, la comunidad latino-estadounidense se concentraba en ciertas ciudades: Houston, Los Ángeles, Miami, Nueva York y Chicago. Por muchos años, los estadounidenses disfrutaron los frutos de nuestro trabajo y celebraron nuestra cultura, pero no nos veían como parte de la comunidad estadounidense.

Ahora, la población latina se está extendiendo más allá de los limites de esas ciudades, y está llegando a otras regiones del país. Inevitablemente con este tipo de cambio viene la tensión -tensión en todo el país- y tensión entre las comunidades afro-americana e hispana. Una encuesta reciente lo confirmó, mostrando que las relaciones entre afro-americanos, hispanos y Asia-americanos están cargadas de malentendidos y estereotipos negativos.

Cuando el censo del 2000 reveló que los latinos eran el grupo minoritario más grande de la nación, los medios y muchos otros instantáneamente quisieron convertirlo en un concurso.

Los titulares del Washington Post decían, "Los latinos superan a los negros". Querían una historia de ganadores y perdedores. Existe una tendencia de los medios de comunicación para enfrentar a nuestras dos comunidades. No debemos dejarlos. Tenemos mucho en común y mucho en juego.

Hoy, esta dinámica competitiva está en juego en el concurso presidencial de este año.

Uno de los principales encuestadores del país, no obstante latino, planteó la idea de que los latinos no votarían por un afro-americano. Esta declaración, incitó a una discusión acalorada a cerca de una posible división racial en el proceso de nominación del candidato demócrata entre Barak Obama y Hillary Clinton. Aunque es posible que de esto salga una buena historia y le dé a los expertos de la televisión algo de que hablar, estas son solamente diferencias en los patrones de votación y no una separación racial.

Veamos la evidencia: el Senador Obama ganó el Senado con un 75% de los votos latinos en Illinois. Y ganó la mayoría de los votos latinos en Illinois y en Connecticut, donde manejó una fuerte estrategia de alcance. De hecho, cada oficial afro-americano electo desde Harold Washington en Chicago hasta Tom Bradley en Los Ángeles, ganó con el firme apoyo de los votantes latinos. En realidad, la mayoría de los asambleístas negros del congreso ha ganado gracias al fuerte apoyo latino en sus distritos y en algunos casos esto ha sucedido por décadas. Ahora, también es cierto, que en algunos estados los votantes latinos han favorecido a la Senadora Clinton, pero eso puede indicar más su familiaridad, por décadas, entre los votantes latinos y su fuerte trabajo de alcance que cualquier separación racial.

Los defensores de los derechos civiles están unidos por más de un propósito común. Compartimos una creencia común. Creemos en la promesa… el sueño… y la "esperanza"… de los Estados Unidos.

Las personas de color entienden lo que es la esperanza. Por mucho tiempo fue lo único a lo que podíamos agarrarnos. La esperanza nos permite aguantar. Da fuerza a nuestro trabajo, valor a nuestra resolución, enfoque a nuestra ambición y es ungüento para nuestras heridas. Es a través de la esperanza que progresaremos.

Soy hija de la esperanza. Conozco el poder del Sueño Americano. Se ha hecho realidad para mí y para mi familia. Mis padres, Alfredo y Amalia, vinieron a este país hace más de 50 años con muy poco dinero y apenas con educación escolar.

Trabajaron duro - mi padre trabajaba por las noches en una planta de acero y mi madre nos cuidaba y además, cuidaba a otros niños del vecindario. Ellos creían profundamente en la promesa de este país, especialmente, por mí y por mis seis hermanos y hermanas. Los valores que nos inculcaron -familia, fe, comunidad, educación, trabajo duro, amor al país y sacrificio- siempre han sido nuestra guía.

Y gracias a esos valores y a las oportunidades permitidas por el éxito del movimiento de los derechos civiles, hoy tengo un hermano graduado en leyes de la universidad de Harvard. También tengo un hermano y una hermana que se graduaron en leyes y que son los primeros hermanos en la historia de los Estados Unidos que trabajan juntos en el gobierno. Y, estoy muy orgullosa de que mis padres me visitaran cuando trabajé en el Ala Oeste de la Casa Blanca.

Soy hija de la esperanza, pero también conozco el odio. Lo vi durante mi juventud, creciendo como latina en Kansas, y lo veo hoy en mi trabajo en nombre de la comunidad latina.

Tristemente, como país, el odio nos ha definido tanto como la esperanza. La población nativa de este continente fue prácticamente borrada; los afro-americanos fueron esclavizados. Grupos enteros de gente han sido explotados incluyendo a los chino-americanos, irlandeses-americanos, e italiano-americanos. Los japoneses-americanos fueron puestos en campos de detención durante la Segunda Guerra Mundial, y en los 30s y 50s miles de descendientes de mexicanos -incluyendo muchos nacidos estadounidenses- fueron deportados a México.

Algunos podrían descartar esto de la "historia antigua", pero yo estoy aquí hoy para decirles que el odio ha encontrado un nuevo hogar.

El odio está sano y salvo en el debate de la inmigración. Refugiado en el World Wide Web, el odio se extiende vergonzosa e ininterrumpidamente a través de la Internet y crece virulento cada día.

El odio está sano y salvo en la televisión, donde a los grupos nativos y extremistas se les llama "comentaristas expertos", y donde personajes de los medios de comunicación muestran descaradamente y sin temor sus prejuicios.

El odio está sano y salvo en la política estadounidense, la cual se ha obsesionado culpando a los inmigrantes de todos los males de la nación. Ellos dicen, "olvídate del seguro de salud. Olvídate de Irak." Ellos sólo quieren saber, "¿qué has hecho acerca de esos inmigrantes ilegales?".

Quiero detenerme un momento para decirles que la mayoría de éstos, son gente trabajadora que ha arriesgado mucho para proveer a sus familias. Muchos tienen dos o tres trabajos para llegar a fin de mes. Asisten a la iglesia, son personas de fe. Son padres preocupados por sus hijos y niños que respetan a sus mayores. Cada uno de ellos elegiría estar legalmente aquí, si pudiera. El sistema de inmigración está agotado. Para la gente que desea venir aquí, hay un retraso de 20 años para obtener una entrada legal -en el caso de que pudieran conseguirla.

Pero, para las voces del odio… ellos sólo son "ilegales", un término hábilmente usado, como hoja de higuera, para esconder prejuicios. Estos hombres y mujeres trabajadoras no están separados de la comunidad hispana. Son parte de su estructura. Muchas familias latinas son ciudadanos, residentes legales e indocumentados y todos, bajo el mismo techo. Nadie podría decir con sólo mirarnos quienes somos ciudadanos y quienes no.

Si los indocumentados son demonizados como una amenaza para el estilo de vida estadounidense… entonces todos los latinos son demonizados. Las voces del odio nos representan como un "ejército invasor"… como una horda masiva que trae enfermedades y crimen a nuestro país". Los extremistas dicen que somos "criminales que deberían ser deportados" a pesar del costo para nuestras familias, nuestros niños y para las comunidades que dejamos atrás.

En la carrera presidencial de este año, los anuncios políticos -reminiscencia de aquellos que usaron a Willie Hurton para difamar a la comunidad afro-americana- demonizaron a los latinos sembrando miedo entre los estadounidenses. En todos los anuncios de Tom Tancredo, los latinos fueron retratados como criminales. Todos los latinos fueron llamados violadores. Todos los latinos fueron etiquetados como miembros de bandas criminales y terroristas.

Las imágenes de odio se han arraigado de tal manera en la conciencia del público que un chico de quinto grado le preguntó a Barack Obama, en Iowa, que haría cuando los inmigrantes ilegales comenzaran a poner bombas. El gobernador Mike Huckabee aceptó el respaldo de un hombre el cual se proclamó a sí mismo "orgullosos vigilante". Y cuando los candidatos presidenciales compiten para ver quien puede ser el más duro o el más débil entre nosotros, es tiempo para tomarlo en consideración.

Pero, los políticos no están solos acogiendo a los grupos del odio y a los vigilantes. Los medios de comunicación le han echado una mano al odio. No solamente le han permitido el acceso a las transmisiones a los portavoces asociados con los grupos racistas, sino que ellos con regularidad han manifestado sus prejuicios. Glenn Beck, un comentarista de CNN, ofreció recientemente en su programa de radio, una solución para detener la inmigración y la crisis energética. Bromeó acerca de una "gigantesca refinería" que produzca "Mexico", un combustible hecho a base de los cuerpos de los inmigrantes ilegales que vinieron aquí desde México.

Esto es ofensivo para los latinos… y debería ser ofensivo para todo el mundo.

No es una coincidencia que en años recientes, estemos viendo el nivel más alto de crímenes racistas contra hispanos. Los crímenes de odio han aumentado un 23 por ciento en los últimos tres años registrados por el FBI. Los grupos racistas están creciendo y cada vez están mejor financiados. Los grupos nativos-extremistas se están multiplicando a nivel local.

El FBI tiene un expediente con mi nombre. Tienen archivos con los nombres de mi personal y con los nombres de los afiliados al NCLR. No porque nos teman como temían a los líderes de los derechos civiles del pasado… sino porque temen por nosotros… como blanco de la ola creciente de odio.

El mes pasado, tuve el honor de ser la primera figura hispana que por primera vez participó en el Desayuno de Unidad Dr. Martin Luther King, Jr. en Birmingham, Alabama.

Les pedí que nos apoyen para desafiar, a aquellos que buscan un puesto político, para que renuncien a la política del odio y se alejen de aquellos que se sabe que están afiliados a los grupos racistas o vigilantes.

Les pedí que nos apoyen para desafiar a los medios de comunicación para que enmienden sus actos. Los insultos y las amenazas racistas no tienen lugar en las transmisiones radiales o televisivas, y aquellos que representan al odio no deberían de tener la oportunidad de propagar sus agendas anti- inmigrantes.

Les pedí que nos apoyen en apelar a la razón del pueblo de los Estados Unidos. Asuntos como la inmigración merece un serio debate y una seria solución. No podemos tener ese debate si el odio está presente.

Les leí un telegrama que el Dr. King envío a Cesar Chávez en los 60s, en lo más alto de su ayuno para llamar la atención en una situación apremiante para los granjeros. "Nuestras luchas separadas, son realmente una" escribió el Dr. King. "Una lucha por la libertad, la dignidad y la humanidad". La comunidad afro-americana y la comunidad hispana llegan a este momento y a este lugar por diferentes caminos y recorridos… hemos tenido diferentes historias, asuntos y líderes. Pero también tenemos mucho en común… mucho más de lo que nos separa.

Somos gente de fe; todos compartimos un fuerte sentido de patriotismo; y cada uno de nosotros pondrá a un lado nuestras diferencias para trabajar juntos y ayudar a nuestras comunidades. Cuando se trata de intereses compartidos, no hay división entre nosotros.

Entendemos que este país no puede alcanzar todo su potencial a menos que todos, independientemente de raza, sexo, religión u orientación sexual, tengamos la oportunidad de alcanzar el Sueño Americano.

Mi esperanza es, que dentro de 40 años, podamos ver hacia atrás este momento y nos sintamos orgullosos por lo que los defensores de los derechos civiles han conseguido en esta generación. Espero que miremos hacia atrás y veamos este momento, como el día en que nuestras dos comunidades se unieron para confrontar las fuerzas del odio con nuestra esperanza por un futuro mejor.

Para cuando estemos unidos, cuando con pasión nos mantengamos firmes en nuestros principios e insistamos en lo que es correcto, juntos, le recordaremos a cada uno lo que significa ser parte de esta nación de promesas, claridad… y esperanza.

Al final de nuestros días se nos conocerá por nuestro trabajo… y así seremos juzgados. Cuando nos vayamos de esta reunión, hagámoslo con un compromiso vigoroso y renovado de nuestros propósitos comunes, nuestro esfuerzo compartido -y de nuestra lucha continua para asegurar que la esperanza triunfe en nuestro nombre y por todos nosotros.


Gracias.

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