La Voz Presenta: NUESTRO ORGULLO HISPANO

Rafael Naranjo:
Pobre,Humilde; pero Trabajador

Nuestro Orgullo Hispano de esta semana es un hombre muy pobre, humilde pero a la vez, gran trabajador, aunque muchos progresan económicamente cuando vienen a este país, pese a que cientos de hermanos latinoamericanos alcanzan la fama en cuanto pisan tierra norteamericana; yo dice don Rafael Naranjo, sigo siendo el mismo de ayer.

Este hombre nacido en 1937, procedente de Tepames, Colima, México, manifiesta que "el trabajo es algo que debe enorgullecer al hombre, recuerdo cuando vine mi primera vez a tierras norteñas tenía 31 años de edad; todo comenzó en una plática informal con mi tío, en el patio del rancho en donde vivía con mi madrecita. Mi tío me metió el "gusanito" y ni modo; pese a que tenía ya 31 años, le pedí la autorización a mi mamá.

Mi madre que fue siempre bondadosa, me dijo que no tenía que andar pidiendo y me regaló 100 pesos para iniciar el largo viaje; pero también para esos días, ya tenía esposa e hijo y ese dinero lo compartí con la madre de mi hijo. Llegamos al norte… llegamos a Nogales… llegamos a la casa de una hermana de mi tío y me dijo "hijo, súbete al techo para que veas el Norte y luego que nadie te cuente cómo es del otro lado".

Pues la verdad, para aquellos entonces eso era un gran logro; no cualquiera tenía la dicha de estar cerca, de poder admirar, de poder casi palpar y pisar la tierra de los ensueños y, yo no iba a perderme la oportunidad que se me había presentado; de manera tal, que me subí al techo y pude contemplar todo hasta donde el horizonte de mis ojos permitió. Como el viaje desde mi terruño natal hasta Nogales era largo, me subí cuantas veces pude para contemplar una y otra vez aquél hermoso chaparral.

Por cosas del destino, por casualidades o como quiera usted llamarle; un americano llegó hasta la casa y tras saludar a mi tío, iniciamos una larga plática que a su vez se convirtió en una interminable amistad. Qué pasó después, dimos el salto -aunque para aquellos entonces no había muro que saltar-, y mi carácter de hombre respetuoso y trabajador, me permitió abrirme paso. Pero lo primero que hice estando ya de este lado fue, enviarle a mi familia los mismos 50 pesos que mi mamá me facilitó, ya que no gasté ni un céntimo durante el viaje.

Aunque carecía de documentos, venía a trabajar por temporadas, luego me regresaba y es que aunque muchos terminan acostumbrándose a esta forma de vida, no quiere decir que hayan olvidado el terruño que les vio nacer. Nuestras tierras son ricas y productivas, es hermoso visualizar el verde de sus praderas, el correteo del ganado impulsado por campiranos, por expertos vaqueros; es maravilloso sentir el olor a tierra mojada recién bañada por la lluvia; es hermoso llegar al rancho y disfrutar los frijoles de olla con tortilla caliente acompañada de su salsita picante. Desgraciadamente, no tenemos el dinero para trabajar.

Don Rafael Naranjo, dice que durante los 37 años que lleva por estas tierras, ha tenido la oportunidad de trabajar dentro de cuatro paredes, desempeñando puestos directivos; pero ha renunciado a los mismos, porque su vida está en el campo. "Cuando estoy en el campo me siento libre y pequeño como cualquier otra persona, me agrada saber que puedo ayudar a otros enseñando cuanto yo he aprendido. Mi madre me mostró, que entre más grande es la persona más dura es la caída; en cambio, el pequeño tiene el tiempo y la oportunidad de meter las manos y no darse en los dientes".

Estando acá en los Estados Unidos, su esposa murió en México y no pudo asistir a los actos fúnebres, "esta situación duele mucho y marcó para siempre mi vida”, dice don Rafael. Pero a la vez, manifiesta que tenemos que sobre ponernos a las vicisitudes y aunque el dolor está siempre presente, el saberlo disimular es ganancia. Por supuesto que hoy en día él puede viajar cuantas veces lo desee; pero es demasiado tarde, dijo.

"Yo pienso, dice don Rafael Naranjo, que es muy importante trabajar sin desmayar, sentirse orgulloso de uno mismo; habrá personas que sabrán valorar quién tu eres como también existirán otras que verán cosas negativas en ti, aunque éstas no existan; pero, si la humildad es tu escudo protector Dios sabrá compensarte", puntualizó.

Francisco Alvarez

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