Las redadas de inmigración

Tras varios meses de estudio en tres comunidades donde el departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) llevó a cabo redadas masivas en centros de trabajo (Greenley, Colorado; Grand Island, Nebraska; y New Bredford, Massachussets), el Consejo de La Raza (NCLR) y The Urban Institute elaboraron un amplio informe que muestra el daño causado a cientos de niños estadounidenses y el riesgo que corren otros 3 millones, hijos de inmigrantes indocumentados.

El objetivo principal del estudio ´Pagando el Precio: El Impacto de las Redadas de Inmigración Sobre los Niños en Estados Unidos´ es mostrar el drama humano detrás de cada detención y evaluar el impacto real de las redadas, sobre todo en los niños con padres indocumentados. El estudio se centra en los menores porque la sociedad debe velar por ellos, especialmente cuando son ciudadanos estadounidenses y Estados Unidos es su hogar.

Ellos, los niños afectados por las detenciones (la pobreza después de una redada y el golpe sorpresivo de un allanamiento), merecen toda la atención de la sociedad, sobre todo su estabilidad emocional, financiera y afectiva, dice el documento.

En promedio, el número de niños afectados en las tres redadas del estudio (Greenley, Grand Island y New Bedford) es de alrededor de la mitad el número de adultos detenidos.

Los adultos detenidos y considerados en el estudio fueron 900. Los niños afectados, 500.

La mayoría de los niños afectados son ciudadanos de Estados Unidos (más de 300), y son los más vulnerables de nuestra sociedad, los niños pequeños, algunos incluso recién nacidos. En dos de los sitios donde se realizaron redadas, el 79 por ciento y el 88 por ciento de los niños afectados tienen 10 años de edad o menos. Y en un sitio, más de la mitad de los niños eran de edades de cinco años o menos.

Los procedimientos que utilizó el ICE en las redadas masivas hicieron difícil organizar el cuidado de los niños cuando sus padres fueron detenidos.

Muchos detenidos firmaron documentos de salida voluntaria y abandonaron el país antes de que pudieran ponerse en contacto con abogados de inmigración, con sus familias o con los consulados de sus países de origen. En los lugares de detención había un acceso muy limitado a teléfonos para que los arrestados pudieran comunicarse con sus familias y muchos fueron trasladados a remotos centros de detención fuera de los estados en los que fueron arrestados. Algunos padres solteros y otros que estaban cuidando niños fueron puestos en libertad el mismo día de la redada, pero otros permanecieron varias noches y días encarcelados. Muchos de los padres detenidos tuvieron miedo de revelar sus nombres y creyeron que el ICE tomaría y les arrebatara la custodia.

En los días y semanas posteriores a las redadas, familiares y redes de la comunidad asumieron importantes responsabilidades en el cuidado de los niños y demás personas a cargo de los inmigrantes arrestados por el ICE. Las familias enfrentaron importantes dificultades como la inestabilidad económica debido al corte de los ingresos de los padres que trabajaban, por lo general el principal y único sostén de la familia.

Las más necesidades más inmediatas fueron alimentos, fórmula para bebé, pañales, ropa y otros artículos.

Las familias afectadas fueron en general reacios a acudir a oficinas públicas a buscar asistencia porque tenían miedo de ser arrestados y deportados.

Muchas familias se escondieron en sus casas, en algunos casos en los sótanos o retretes por días y semanas, y no abrieron la muerta a nadie, aunque en muchos casos se trató de activistas que les llevaban alimentos y dinero.

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