Las remesas superarán $60 mil millones

Unos 12.6 millones de inmigrantes latinoamericanos enviarán unos 45 mil millones de dólares desde Estados Unidos a sus países de origen este año.

Los envíos apoyan la economía de América


WASHINGTON - El número de inmigrantes de América Latina en Estados Unidos que envía remesas de dinero a sus países de origen va en aumento, así como el monto de los envíos que efectúan, reveló hace poco un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Se calcula que Latinoamérica recibirá este año más de 60 mil millones, según el reporte elaborado por una consultora privada para el Fondo Multilateral de Inversiones del BID y presentado en la sede del organismo en Washington.

El informe añadió que en total, "unos 12.6 millones de inmigrantes latinoamericanos enviarán unos 45 mil millones de dólares desde Estados Unidos a sus países de origen" este año.

Eso significa, señaló el informe, "más inmigrantes enviando remesas por mayores sumas". En total, un 73 por ciento de los latinoamericanos en Estados Unidos enviarán dinero a sus familiares en su tierra natal en 2006.

Esto representa un crecimiento con respecto al año 2004, cuando la cifra de inmigrantes que enviaban ayuda a sus parientes desde el país del norte era de 61 por ciento.

En el mismo período, señala el estudio, "el monto promedio de cada remesa aumentó de 240 dólares a 300 dólares".

Los estados de donde sale más dinero hacia América Latina son California con 13,191 millones de dólares; Texas con $5,222 millones; Nueva York con $3,714 millones; Florida con $3,083 millones; Illinois con 2,583 millones; Nueva Jersey $1,869 millones; Georgia $1,736 millones; Arizona con $1,378 millones; Carolina del Norte con $1,221 millones; Virginia con $1,110; y Maryland con $921 millones de dólares.

El informe, basado en encuestas de opinión, señala que los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos ganan unos 500 mil millones de dólares anuales. Un 10 por ciento de este monto va para sus países de origen en forma de remesas, y 90 por ciento queda en Estados Unidos bajo forma de consumo. El reporte renueva su preocupación de que quienes reciben el dinero lo gastan rápido y no ahorran.

Indica asimismo que la edad media de quienes envían remesas ha bajado en los últimos cinco años.

"En el 2006, 54 por ciento de los emisores tienen menos de 35 años en comparación con el 48 por ciento en el 2001", indicó el informe, que añade que los más jóvenes son inmigrantes oriundos de México y América Central. El reporte se plantea la cuestión de cómo establecer mecanismos para ayudar a que las remesas sean utilizadas de modo de promover el desarrollo en los países que las reciben.

Según el estudio, la mayoría del dinero que llega a América Latina desde Estados Unidos pasa por instituciones financieras autorizadas, pero "solo un pequeño porcentaje" ingresa a cuentas bancarias.

El presidente del BID, Luis Alberto Moreno, indicó que "el flujo de remesas muestra que la región está lejos de generar buenos trabajos", al tiempo que se mostró partidario de generar sistemas que permitan utilizar este flujo de dinero para el desarrollo.

En este sentido, el estudio destacó la voluntad de invertir en sus países de los latinoamericanos en Estados Unidos, entre otros, en seguros de vida o salud para sus parientes o viviendas.

Por otro lado, el estudio reveló que los costos de las transferencias de dinero se han reducido más de la mitad y que alrededor de 20 millones de hogares de toda América Latina y el Caribe reciben estas transferencias. Moreno explicó que muchos de los hogares de inmigrantes en Estados Unidos "están excluidos del sistema financiero", lo que les impide tener más alternativas para sacar provecho de ese dinero.

"Hay todavía mucho por hacer", afirmó Moreno, en la presentación del trabajo realizado por la firma independiente Bendixen & Associates.

De ahí que Moreno haya subrayado que una de las "grandes prioridades" del Banco consiste en buscar las fórmulas necesarias para que los receptores de remesas puedan acceder a productos y servicios financieros adaptados a sus necesidades.

El estudio destaca que "las remesas podrían multiplicar su impacto económico si se aplicaran a servicios y productos financieros como seguros, hipotecas, educación, ahorro bancario, microcrédito y crédito rural".

Si bien las remesas aún están lejos de alcanzar su potencial como herramienta de inversión, el nuevo estudio indica que los inmigrantes están comenzando a darse cuenta de la posibilidad de estructurar las transferencias de forma que puedan obtener mayores rendimientos.

Los emisores de remesas están recurriendo más al sistema financiero formal, reduciendo costos y multiplicando los beneficios económicos, añade el documento.

Constata además que los inmigrantes se han convertido en una parte integral del mercado laboral de Estados Unidos, donde componen un 23 por ciento de los trabajadores de las industrias manufactureras y un 20 por ciento de los trabajadores de industrias de servicios.

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