‘Latina de Año 2004’ganó parcialmente

WASHINFGTON - a estudiante costarricense Marie González, la "Latina del Año 2004" en EE.UU., ganó parcialmente su desesperada batalla contra una orden final de deportación que debía cumplir el 4 de julio, pero sus padres han tenido que marcharse.

"El Departamento de Seguridad Nacional -del que dependen los servicios de Inmigración-, me ha dado permiso de seguir en EE.UU. durante un año más", dijo la joven de 19 años, visiblemente desconsolada porque "he quedado sin familia al marcharse mis padres hacia Costa Rica".

"Ellos se fueron de Estados Unidos el 5 de julio, cuando venció el plazo para cumplir voluntariamente una orden final de deportación, porque son respetuosos de la ley", destacó Marie, que todavía no sabe si se le permitirá trabajar y estudiar en este país, y renovar su permiso de conducir.

Sus abogados le han dicho que la autorización de permanecer aquí otros doce meses le será entregada en "unos dos días" y que hasta entonces podrá saber las condiciones que le serán impuestas para continuar en EE.UU.. La estudiante y sus padres, Marvin y Marina, entraron en Estados Unidos en 1991 con un visado tras cuya caducidad se quedaron ilegalmente durante 14 años.

La declarada "Latina del Año 2004" por la revista estadounidense "Latina" en premio a sus actividades a favor de la legalización de los indocumentados y de oportunidades de estudio a los inmigrantes jóvenes en esta situación, cree que se le permitió quedarse "gracias a la presión de la comunidad".

En la embajada de Costa Rica en Washington se había dicho a la familia González que no podían hacer nada a favor de ellos, según dijo Marie.

Hasta hoy, en esa misión diplomática nadie ha estado disponible para formular comentarios sobre la lucha desesperada que llevaba a cabo la joven costarricense, a pesar de las muchas peticiones telefónicas.

Previo a la salida de sus padres, Marie había dicho que se mantenía optimista y que lucharía hasta el final para evitar su deportación.

"Quiero a este país. Crecí y estudié en este país, el único que conozco. Estados Unidos es mi casa", subrayó.

Según estadísticas de los grupos comunitarios que la apoyan, al menos 68.000 inmigrantes jóvenes pierden cada año en EE.UU. la oportunidad de poder estudiar debido a su situación de indocumentados.

Ahora, Marvin y Marina, que durante su permanencia en este país cumplieron con sus obligaciones tributarias y fueron una pareja modelo de honradez y cooperación comunitaria en Jefferson City (Missouri), donde residían, tendrán que esperar diez años para poder solicitar un visado y regresar a Estados Unidos.

Ya sin familia en EE.UU., Marie pondrá a la venta la casa de sus padres dentro de dos semanas, su autos y otras pertenencias, pero aún conserva la esperanza de obtener la residencia permanente en el país al que vino cuando tenía 5 años.

Marie figuró entre las más destacadas estudiantes de Helias High School, de Jefferson City, donde se graduó de la secundaria en mayo pasado.

Por años, la familia González fue propietaria de un restaurante de comida china en esa ciudad, pero sus problemas con inmigración empezaron cuando Marvin trabajó en la oficina del entonces gobernador de Missouri Bob Holden, en la que se descubrió que era un inmigrante indocumentado.

Organizaciones que respaldan a Marie, consideran que su caso, y el de otros miles de estudiantes inmigrantes, puede solucionarse definitivamente con la aprobación de la ley "DREAM", presentada ante el Congreso en el 2004.

Este proyecto, que se volvió a presentar en 2005, y que tiene un fuerte apoyo bipartidista, permitiría a los estudiantes extranjeros indocumentados, como Marie, que han crecido y se han graduado de secundaria en EE.UU., lograr su sueño de estudiar en la Universidad.

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