Mazda CX-9, Hace Su Aparición un SUV Compacto y Deportivo

Mazda ya nos había anticipado hace semanas la llegada de un nuevo integrante a su gama de SUV, que sería develado en el marco del Salón de Ginebra, y poco después se confirmó que sería el primero de dos nuevos modelos que complementarían la oferta de productos de la marca en este popular segmento.
Y como no hay plazo que no se cumpla, viajamos a la muestra suiza para conocer de primera mano al nuevo Mazda CX-9 2019, un producto que por tamaño y precio se posicionará entre CX-3 y CX-5. Dicho de otro modo, debería ser un CX-4, pero como en China ya existe un producto con ese nombre y el concepto es diferente, Mazda se vio en la necesidad de crear una nueva tipificación para sus productos, y de ahí nace lo de 30.
Sobre la nueva nomenclatura de doble dígito, Mazda indica que tiene la intención de seguir ampliando la gama hacia horizontes hasta ahora no conocidos para ellos. Esto abre la puerta a variantes como una CX-50, por ejemplo, que sería algo así como una CX-5 coupé, o bien un Mazda3 con el motor 2.5 turbo podría ser algo así como un Mazda30, pero ya estamos cayendo en el terreno de la especulación.
Regresando al Mazda CX-30 2020, se trata del primer SUV en aprovechar el desarrollo de la séptima generación de vehículos de la marca, y el segundo producto en general, después del recientemente lanzado Mazda3 2019.
El CX-30 tiene proporciones más dinámicas y alargadas que sus hermanos actuales, muy en la línea de los SUV con formas de coupé. Asimismo, encontramos muchas reminiscencias visuales con el nuevo Mazda3. Sin embargo, destaca la presencia de los elementos plásticos en arcos de rueda y faldones, que le confieren una apariencia más agresiva y le permiten definirse mejor como crossover.
En cuanto a dimensiones, el CX-30 es más largo que un CX-3, pero más corto que CX-5. Por su parte, tiene una altura similar a un CX-3 y una distancia entre ejes más corta que el CX-5. Para Europa, la gama de motores es muy amplia, empezando por los de gasolina Skyactiv-G de 2.0 (con tecnología de desactivación de cilindros y sistema M Hybrid) y 2.5 litros, pasando por un Skyactiv-D (diésel) de 1.8 litros, y coronados por el revolucionario Skyactiv-X, que dicho sea de paso también se combina con un sistema Mild-Hybrid (M Hybrid) para mejorar tanto los niveles de respuesta, como de consumo.
La tracción es integral i-Activ y, por cierto, actúa en conjunto con el sistema G-Vectoring Control y con las cajas de seis cambios, manual o automática. Ahora bien, para nuestro mercado ya sabemos que el Skyactiv-X es un fruto prohibido, aunque tenemos fe que no sea de manera definitiva. Por otro lado, de llegar a Chile, de seguro se replicaran las opciones que ofrezca el nuevo Mazda3, sumando a lo más, una opción diesel. Así que deberiamos ver ofertas que van entre los 2 y 2.5 litros, sin sobrealimentación. Lo anterior significa que encontramos una cabina virtualmente idéntica, donde destacan materiales y armado de calidad sobresaliente, así como todo el desarrollo para eliminar ruidos y vibraciones transmitidas al interior, logrando una posición de manejo idónea en donde, además, los ocupantes sufren del menor balanceo de cabeza posible, mejorando el refinamiento y un larguísimo etc.
La pantalla central es de 8.8 pulgadas y se controla mediante el HMI, que cuenta con nueva interfaz. En las versiones tope el sistema de audio va firmado por Bose con 12 parlantes, y también aprovecha el desarrollo del Mazda3 para lograr una acústica inédita en un vehículo de este segmento. En materia de seguridad, además de airbags frontales, laterales y de cortina, se adiciona una para rodillas del conductor, el capó tiene una estructura desarrollada específicamente para absorber el impacto de la cabeza de un peatón y, evidentemente, elementos como los frenos ABS y el ESP están presentes.

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