Mi Punto de Vista: Quién Eres Para Juzgar Al Otro ¡El “No Juzguéis Para Que No Seáis Juzgados” Es En Realidad Mal Aplicado Muy A Menudo!

Debido a la naturaleza misma del sitio de red de La Espada del Espíritu y los muchos correos electrónicos que recibimos, ¡supongo que nos citan Mateo 7:1 más que ningún otro versículo! Cuando nos atrevemos a señalar errores bíblicos en instituciones religiosas o ministerios individuales, usualmente podemos contar con recibir varios de lectores preocupados acusándonos de “juzgar”. Ya que este es el caso, ¿somos culpables de violar la amonestación del Señor cuando criticamos otros creyentes profesos?
Algunos seres humanos son tan falsos que ni ellos mismos son conscientes de que piensan justamente lo contrario de lo que pregonan. De ahí la importancia de no adjetivar conductas, puesto que no tenemos capacidad para juzgarlo todo, y mucho menos para condenar en un abrir y cerrar de ojos.
Con esta manera de juzgarlo todo, es evidente, que seguimos engañándonos a nosotros mismos. Quizás tengamos que reconsiderar nuestras opiniones y ser más condescendientes con nuestros semejantes. En un mundo de tantos avances, riquezas y tecnologías que nos fortalecen y acortan las distancias, no es justo que multitud de personas vivan en la marginalidad más absoluta, sin poder salir de la pobreza
Este principio básico es la razón por la que nos mantenemos atacando el tema de “presta más atención a lo que hagan que a lo que digan—porque hablar es barato."
El Espíritu Santo de Dios reside dentro de creyentes genuinos, por lo que Su presencia dará como resultado demostrando el “fruto del Espíritu” en sus vidas (Gálatas 5:22-23). Y el dar frutos es la única evidencia visible por la que podemos discernir si alguien es realmente salvo o no. Así que cuando el caminar de una persona no va de acorde a su boca, debemos ser muy cautelosos con ellas.
Y es este sentido de juzgar o juicio en lo que debemos mantener con cuidado, porque el diablo está haciendo todo en su considerable poder para engañarnos a través de falsos "hermanos."
No es para que nosotros nos sentemos como un juez y pasar sentencia sobre una persona –de condenarlos ásperamente—particularmente si nos estamos utilizando a nosotros mismos como los modelos. Eso no significa, no obstante, que nos debemos refrenar de observar a otros y formar opiniones sobre la validez de su profesión de fe.
En 1 Corintios capítulo 5, vemos lo que el Apóstol Pablo le enseñó a los creyentes en Corinto sobre el juzgar a individuos dentro de su iglesia. El perfil de este pasaje particular involucraba a un hombre quien era miembro de su iglesia y vivía en clara inmoralidad con la “mujer de su padre" (v.1). Aparentemente la mujer era la madrastra del hombre y debido a la posición de estima que tenía en la comunidad, este pecado flagrante estaba siendo ignorado.
Cuando esto fue traído a la atención de Pablo, el no habló con rodeos y condenó la inmoralidad y demandó que el liderazgo de la iglesia entregara al hombre “¡a Satanás para la destrucción de la carne!" (v.5). en otras palabras, excomulgado,--el quitar sus privilegios de la membresía y expulsarlo de la asamblea –fue recomendado fuertemente por Pablo. Otro pasaje interesante lo encontramos en 2 Tesalonicenses, capítulo 3 donde aparece que falsos maestros habían convencido algunos de los creyentes en Tesalónica que el Señor regresaría en cierta fecha. Por lo que renunciaron a sus trabajos, vendieron sus posesiones, y esperaban ansiosamente Su regreso. Pero mientras esperaban, tuvieron que vivir de la generosidad de otros hermanos y, entre otras cosas, fueron culpables de pereza y de “meter sus narices” en asuntos ajenos.
Señalar el error doctrinal es una parte esencial del ministerio de cualquier predicador genuino y debe ser hecho para el beneficio del pueblo de Dios.
Así que cuando veamos necesario criticar las tácticas y enseñanzas de otros, debe ser hecho usando la Palabra de Dios como el estándar y no nuestras propias ideas. Entonces cuando se muestra que alguien esta errado, su piedad percibida no debe de falsear o anular los hechos. Lo malo es malo sin importar el tamaño de la reputación.
Juzgar no es malo, cuando es el ejercicio del discernimiento espiritual ¡Que Dios nos conceda ver mucho más de ello!
Espero que haya sido educado por estas palabras, que busca educar y advertir a las personas, de modo que puedan ver que no somos nadie para juzgar a nuestro prójimo.

David G. Cortinas – Director y Propietario de
La Voz

David G. Cortinas
Acerca del Autor
Opinión: Mi Punto de vista Un amigo que se preocupa por los hispanos,David Cortinas - Director de La Voz Hispanic Newspaper