Minorías cobran fuerza electoral

Primarias las ponen en primer plano

Escrito el 16 Jan 2008
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New Hampshire - Concluidas las contiendas por la nominación presidencial en Iowa y New Hampshire -estados habitados en su mayoría por personas de raza blanca-, ahora el poder electoral de las minorías pasa a primer plano. La realidad histórica indica que negros e hispanos no desempeñarán un papel muy importante en determinar al candidato presidencial del Partido Republicano. Pero el calendario de las primarias demócratas de este año fue diseñado para dar, aparentemente, una influencia creciente a las minorías, especialmente a los hispanos. Los votantes en ambos grupos están llenos de ánimo: los negros debido a la victoria del senador Barack Obama en las asambleas electorales de Iowa y los latinos por el intenso, a veces xenófobo, debate en torno a la inmigración. Pero no está claro cómo esas influencias se afectarán mutuamente.

Las asambleas partidarias en Nevada el 19 de enero van a dar una muestra inicial de las tendencias del voto hispano. Sin embargo, muchos observadores dicen que el verdadero impacto del sufragio latino recién se sentirá en las elecciones generales, en especial en estados del oeste como Nuevo México, Colorado y Nevada, lugares en los que George W. Bush ganó por un margen mínimo en el 2004.

Cuando los demócratas de Carolina del Sur realicen sus primarias el 26 de enero -la contienda republicana en el estado es el 19 de ese mes-, por primera vez en esa elección se tomarán en cuenta las preferencias de muchos votantes negros.

La sorprendente victoria de Obama sobre Hillary Clinton en las asambleas vecinales de Iowa y su sólido segundo puesto en Nueva Hampshire mostraron que él puede ganar votos de ciudadanos blancos. Pero algunos dicen que la contienda en Carolina del Sur ofrece una nueva prueba para su viabilidad de alcanzar la presidencia: ¿Puede Obama movilizar a votantes negros en lugares donde la cantidad de habitantes de esta raza podría ayudarle a ganar en noviembre?

El elemento racial ha desempeñado un papel clave en la política estadounidense desde que se formaron los dos partidos principales.

Fred Garrett, un residente negro de Carolina del Sur, recuerda cómo su padres votaban por los republicanos, el partido de Abraham Lincoln, antes de la Gran Depresión.

Pero cuando Franklin D. Roosevelt ofreció el Nuevo Trato, lo aceptaron y dieron su lealtad a los demócratas. La mayoría de los negros que superaron barreras sociales y legales para poder votar depositan sus boletas por ese partido.

Pero en cierto sentido, Garret -un evangélico, conservador y opositor al aborto- sería el republicano natural.

Sin embargo, él dice que los republicanos lo abandonaron hace mucho tiempo al igual que a sus hermanos negros, y no ve evidencias de que eso vaya a cambiar.

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