Mis Mercados Favoritos

La Columna Vertebral: Por Mercy Padilla

Cuando mi familia llegó a los Estados Unidos procedente de México hace más de 20 años, una de las cosas que más extrañábamos era el mercado dominical sobre ruedas: la magia de los colores y texturas, el bullicio de olores y el calor humano de los vendedores de la plaza invitándote a saborear sus productos frescos y saludables.

Aún recuerdo como si fuera ayer a mi madre escogiendo cuidadosamente los chiles y los tomates, las papayas y las sandías, oliendo las ramitas de epazote y cilantro, y recibiendo probaditas de queso blanco y cacahuates hervidos. Siempre que visito mi pueblo no me pierdo ni la barbacoa, ni las quesadillas de papa con maíz morado en la plaza dominical.

Afortunadamente ya no tengo que viajar miles de millas para regresar al mundo de mi infancia. En los últimos años han proliferado por todo este país los mercados agrícolas, conocidos como “Farmers Markets”, que son apoyados por organizaciones sin fines de lucro. Yo tengo uno a mi alcance que visito con mi familia. No son lo mismo que en México. No hay cacerolas con chicharrones, ni regateo de precios, pero tienen algo en común: comida fresca de productores locales, muchos que hablan español, y con ofertas a precios razonables.

La mayoría acepta estampillas de comida y cupones de los beneficiarios del Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Infantes y Niños (WIC) o participan en un programa donde las madres de familia reciben un dólar de cupones del mercado por cada dólar gastado con beneficios de bienestar social. La experiencia de los mercados agrícolas o Farmers Markets va más allá de un reencuentro con la nostalgia y tiene que ver con el bienestar de nuestras familias. Si hacemos un inventario de nuestra despensa doméstica o refrigerador, seguramente tenemos más enlatados y comidas procesadas de las que deberíamos. No hay duda que ese tipo de alimentos son de rápida preparación y convenientes. ¿Pero son saludables?

Hace poco leí un estudio sobre los niveles de obesidad e hipertensión entre los trabajadores agrícolas de California, la abrumadora mayoría de los cuales son mexicanos. Es uno de los trabajos más duros y con horarios más demandantes, por lo que los padres de familia recurren a la comida rápida. Sería una doble tragedia que sigamos el mismo camino si tenemos al alcance alimentos frescos y sanos. Casi siempre lo barato, sale caro.

Así que es hora de revivir a nuestra manera la experiencia de plaza dominical o el mercado sobre ruedas. Seguramente encontrarás allí a amigos o vecinos, y es una buena manera de transmitir a nuestros hijos el valor de la comida sana y fresca. Busca el mercado más cercano a tu casa y conviértelo en una aventura gastronómica familiar. ¡Provecho!

Para localizar un mercado agrícola local, o “Farmers Market”, visita LaRed Hispana.com

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