Muchos Inmigrantes en México No Son Ilegales y No Lo Saben

Explica delegada del INM que muchos migrantes centroamericanos que vienen a trabajar en México y traen su pasaporte, no son ilegales y no lo saben

Escrito el 16 Jul 2012
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TULTITLÁN, México - Con seis meses de embarazo, Alma lleva 12 días viajando en el techo del tren ?La Bestia?, en busca de llegar a Estados Unidos y encontrar una oportunidad de trabajo para sacar adelante a su próximo hijo y a su abuela, a quien dejó en San Pedro, Honduras. Es una de las 180 personas que a diario llegan en los vagones de carga a la zona de Lechería, en Tultitlán, Estado de México, para tomar un descanso de tres días en la Casa del Migrante "San Juan Diego", durante su viaje a Estados Unidos.
La diócesis de Cuautitlán mantiene habilitado dicho albergue para dar alojamiento, alimento y un techo temporal para los migrantes.
"Nos enfrentamos a todo, yo con mi embarazo he tenido mucha suerte, los compañeros que viajan conmigo están muy pendientes de mi salud y me ayudan mucho, pero hay otros que no corren la misma suerte, algunos se caen del tren, no alcanzan a subir o en su intento se lastiman", dice Alma.
El padre Christian Alexander, quien está a cargo de la Casa del Migrante "San Juan Diego" en Lechería, confirmó que hace unos cinco años llegaban al día para pedir apoyo cerca de 70 migrantes procedentes de Honduras, Venezuela, Guatemala y El Salvador. Actualmente lo hacen unos 150 centroamericanos. "Algunos sólo permanecen una noche, otros se quedan tres días, una semana y otros debido a las lesiones que presentan en pies y piernas o brazos, ocasionadas por los peligros que pasan al viajar en el tren, se quedan hasta un mes", expuso.
Detalló que algunos, que son los menos, luego de descansar y escuchar pláticas de personal de derechos humanos y migración, deciden pedir ayuda para regresar a sus países de origen. "Cada uno es una historia, un sueño y para nosotros todos merecen respeto y con lo poco que nos llega de donativos hacemos milagros para alimentarlos, darles un espacio para que se bañen, se cambien, es una ayuda mínima pero necesaria", afirmó el sacerdote.
Un migrante salvadoreño, Juan Antonio, narró los peligros que enfrentan en su travesía, "primero tomar la decisión de dejar a la familia, después junta un poco de dinero para iniciar el viaje y una vez en "La Bestia". No sabes a lo que te arriesgas, buscamos llegar al otro lado y tenemos que caminar, no comer, aguantar ampollas, abusos de quienes dicen que nos ayudan y sólo nos roban", expuso.
A sus 28 años de edad, es la segunda ocasión que busca llegar a Estados Unidos, hace meses hizo un primer intento pero fue deportado. Lo detuvieron en Piedras Negras, Coahuila, y luego de que no accedió a reclutar a sus compañeros para ser parte del crimen organizado, lo entregaron a las autoridades de Migración. Relata que "logré llegar hasta el norte, después de enfrentar muchos riesgo, hasta logre escapar de lagartos; pero ya en el norte, cuando estaba a un paso de lograrlo, los policías estatales me detuvieron en Piedras Negras". Indicó que "fue el peor peligro que encontré, ellos mismos me dijeron que mi único camino era trabajar para ellos, querían que les llevará a otros cuatro migrantes para que se unieran a las bandas que venden y pasan droga, y a cambio ellos me pasarían al otro lado sin riesgo... como no cumplí, me llevaron con los de la migra, ahora lo estoy volviendo a intentar, pero voy tomando otra ruta para que no me pase lo mismo".
En esta Casa del Migrante, además de donativos de diversas organizaciones y la sociedad civil, se cuenta con la colaboración de las comisiones de Derechos Humanos nacional y estatal, además del Instituto Nacional de Migración (INM).

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