No habrá reforma en 2006, dijo Bush

MEXICO - El presidente de México, Vicente Fox, afirmó el lunes que su homólogo estadounidense, George W. Bush, le dijo que "ve difícil" que el Congreso de Washington apruebe este año una reforma migratoria debido a la cercanía de los comicios de medio tiempo previstos para el 7 de noviembre.

Fox detalló que había conversado con el mandatario estadounidense sobre el tema en el marco de la cumbre del Grupo de los Ocho (G8) que se celebró en San Petersburgo, Rusia.

Agregó que Bush le dijo que "no se ven muchas posibilidades" de que se logre la aprobación de la reforma migratoria en la Cámara Representantes, aumentando la incertidumbre en millones de extranjeros sin estatus legal de permanencia en Estados Unidos. Fox ofreció declaraciones a bordo del avión presidencial que lo trasladó de la capital rusa a Madrid, España, donde participará en una conferencia sobre migración y se despedirá de los reyes de España.

El mandatario mexicano añadió, sin embargo, que Bush le aseguró que continúa su gestión ante el Congreso para que se apruebe la reforma.

"El compromiso sigue, la tarea sigue, pero ya ante el inminente proceso electoral (que finaliza el martes 7 de noviembre en Estados Unidos) se ve difícil que salga la aprobación final del tema migratorio", añadió Fox.

La reforma migratoria se encuentra detenida desde finales de junio ante presiones del líder del Congreso, Dennis Hastert (republicano de Illinois), quien condicionó la convocatoria del Comité de Conferencia a la celebración de audiencias públicas para revisar la versión amplia del Senado.

El 16 de diciembre de 2005 la Cámara de Representantes aprobó la versión HR 4437 que entre otras medidas criminaliza la estadía ilegal (hoy en día una falta de carácter civil), acelera las deportaciones, castiga a quienes ayudan o den empleo a un indocumentado y autoriza construir un nuevo muro en la frontera con México.

Cinco meses más tarde, el 25 de mayo, la Cámara Alta aprobó una versión distinta de reforma que rechaza la criminalización, mantiene la seguridad fronteriza y agrega un programa de legalización que favorece a la mayoría de los 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos. El plan segmenta la población ilegal en tres grupos y a cada uno de ellos lo trata de manera diferente.

Grupo 1. Lo integran indocumentados que llevan cinco años o más en Estados Unidos. Accederían a una residencia temporal de seis años y luego a la residencia permanente. Once años más tarde podrían solicitar la ciudadanía. Se beneficiarían 7.8 millones. Grupo 2. Lo integran indocumentados que llevan más de dos años y menos de cinco en el país. Deberían registrarse en un puesto fronterizo y calificarían para un permiso temporal de trabajo hasta que cumplan cinco años de estadía. Cumplidos cinco años, deben cumplir con los requisitos del Grupo 1.

Se beneficiarían 3.5 millones.

Grupo 3. Lo integran indocumentados que llevan menos de dos años en Estados Unidos (contados a partir de una fecha determinada por el Senado). No calificarían paran ningún tipo de beneficio y deberían irse del país. Afectaría a 1.4 millón.

También establece una multa de 2 mil dólares a indocumentados que llevan más de cinco años en Estados Unidos y califiquen para recibir una visa de residencia, y una multa adicional de 500 dólares que deberá pagar cada indocumentado al iniciar el proceso de legalización.

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