No te mientas al hacer tu presupuesto

El gran problema con seguir un presupuesto tradicional es que requiere de disciplina, constancia y tiempo.

Mentirte a ti mismo es lo peor que puedes hacer cuando de manejar tus finanzas se refiere. Si gastas más de lo que ganas, y no organizas bien tus cuentas, tu bolsillo se verá en graves problemas. Sin embargo, hay consejos básicos de presupuestos que puedes desarrollar para hacer engordar tu alcancía.

Para hacer el presupuesto de tu casa, lo primero que debes hacer es clasificar tus gastos en distintas categorías, tratando de nunca excederte en ninguna de ellas. Esta estrategia, que puede ser ideal para algunos, puede ser mortal para otros que prefieren hacer las cosas de forma más sencilla.

El gran problema con seguir un presupuesto tradicional es que requiere de disciplina, constancia y tiempo. Nos permite ver mucho detalle acerca de nuestros patrones de consumo, pero ese grado de detalle en ocasiones no nos permite ver la fotografía completa.

Lo que tratamos de hacer con un presupuesto tradicional, es tratar evitar gastos excesivos que nos hagan salir de nuestro plan financiero.

Realmente no importa exactamente en qué categoría nos hayamos excedido; lo que importa es precisamente que nos hemos pasado de la raya. Para poder evitar esto, uno necesita tratar de enfocarse en estos rubros y planearlos mejor.

Si uno se pone a repasar los presupuestos que ha hecho en el pasado, notará que hace algún tiempo necesitaba de mucho menos dinero para vivir.

Es decir, siempre está la inflación que genera un incremento en los precios, pero en realidad si uno observa cuidadosamente notará que muchos gastos se han incrementado. De hecho, la pregunta inmediata es: ¿cómo podía vivir con tan poco dinero?

La clave está en los gastos fijos. Para la mayoría de las personas, éstos son los que se han incrementado sustancialmente: mayor pago de hipoteca o renta, servicios que antes no teníamos (como televisión por cable o satélite), mayores costos de servicios públicos, etcétera.

Ese incremento moderado pero constante en los compromisos de las personas, es lo que realmente aprieta el presupuesto.

Nótese que les llamamos compromisos, no gastos fijos, ya que muchos de ellos en realidad pueden ser eliminados o reducidos sustancialmente.

No obstante, aunque sigamos uno, muchas veces no podemos resistir las oportunidades que se nos presentan para viajar, la necesidad de efectuar reparaciones mayores a nuestra casa o automóvil, las salidas fuera y otros conceptos similares que inevitablemente generan desviaciones (incluso la necesidad de contraer deuda).

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