Nuevos planes contra inmigración ilegal

Mientras el Senado se alista para votar una ley que recomienda construir un doble muro en la frontera con México, la Cámara de Representantes debate nuevas medidas contra la inmigración ilegal, entre ellas otorgar poderes extraordinarios a las policías locales para que arresten a extranjeros indocumentados.

La semana pasada la Cámara Baja La Cámara aprobó la construcción de un doble muro de 1.125 kilómetros de largo en la frontera con México, decisión que asestó un duro golpe a la reforma migratoria amplia que venía siendo discutida desde principios de 2001.

Denominada Secure Fence Act (Ley del muro o valla segura), el proyecto incorpora la mayoría de los elementos del proyecto de ley del republicano James Sensenbrenner, HR 4437, que había sido aprobado por la Cámara de Representantes el 16 de diciembre pasado y que, entre otras medidas, recomienda criminalizar la estadía ilegal.

El proyecto fue enviado de inmediato al Senado, instancia que el pasado 25 de mayo votó a favor de una versión de reforma migratoria amplia que, entre otras medidas, rechaza criminalizar la estadía indocumentada, mantiene elevadas medidas de seguridad fronteriza y concede una vía para que millones de extranjeros sin papeles legalicen su permanencia.

Ambas versiones, sin embargo, fueron detenidas a finales de junio por el republicano Dennis Hastert, presidente de la Cámara de Representantes, quien argumentó que el proyecto del Senado no era congruente con las políticas de seguridad nacional y ordenó la celebración de audiencias públicas en al menos 23 estados, para debatir ambos proyectos.

Durante las audiencias la reforma fue discutida junto con temas relacionados con narcotráfico y terrorismo, situación que fue duramente criticada por organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes porque el tema "fue desviado" del objetivo tratado por el Senado: permitir que millones de indocumentados salgan de las sombras y regularicen su permanencia en el país.

Las recomendaciones recogidas en las audiencias fueron enviadas al Congreso. Los republicanos dieron por concluido el debate de la reforma amplia, mientras que los demócratas culparon del fracaso en las negociaciones a los republicanos quienes, dijeron, utilizaron el tema con files electorales. El 7 de noviembre los estadounidenses acudirán a las urnas para elegir un nuevo Congreso (435 escaños) y un tercio del Senado (33 asientos).

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