Partido de Bush No Quiere

Los republicanos no se ponen de acuerdo con la reforma

WASHINGTON, DC - El presidente George W. Bush y la bancada republicana del Senado se reunieron el martes para determinar si respaldan la reanudación del debate de la reforma migratoria, suspendido el pasado jueves por falta de apoyo a una "motion for cloture" interpuesta por el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid (Nevada).

Bush llegó a la sede del Capitolio pasado el medio día y sostuvo un encuentro a puertas cerradas con los senadores de su partido republicano, cinco días después de interrumpido el debate, pero el ala ultraconservadora mantiene su posición de no favorecer una vía de legalización para los indocumentados. Un grupo importante de republicanos no ha decidido si sigue respaldando un proyecto tripartita redactado por negociadores de ambos partidos y la Casa Blanca, dado a conocer la última semana de mayo tras cinco semanas de trabajo en secreto.

Minutos después de las 2:00 (tiempo del Este de Estados Unidos), Bush dió breves declaraciones y pidió a su partido que apoyen su propuesta de reforma a las leyes de inmigración, y afirmó que "el status quo es inaceptable".

Admitió que el tema de la inmigración es sensible y que algunos legisladores no están de acuerdo con él pero enfatizó: "Ahora es el momento de hacerlo". "Entiendo eso. Es una cuestión muy emocional y quienes estamos aquí creemos que ahora es el momento de aprobar una ley amplia que refuerce nuestras fronteras", añadió, reiterando que no se trata de una ley que otorga ciudadanía automática a los 12 millones de inmigrantes ilegales que se estima residen en el país. "Tenemos que convencer a los estadounidenses de que esta ley es el mejor camino para reforzar nuestras fronteras", sostuvo el presidente. "Creo que sin esta ley, será más difícil reforzar la frontera", insistió.

El mandatario precisó que el líder de la mayoría en el senado, el demócrata Harry Reid "tiene el mismo deseo que yo de que se apruebe la propuesta".

El plan de reforma migratoria tripartita suspendido el jueves incluye una serie de medidas de seguridad en las fronteras, recomendaciones para detener el tráfico indocumentado, un plan para trabajadores temporales -enmendado y aprobado por el pleno- y la creación de visas Z que serán usadas por indocumentados que califiquen dentro de un proceso para alcanzar la residencia permanente.

Los beneficiarios deberán primero pagar una multa de $1,000 y en un plazo de tres años tendrán que viajar a sus países de origen, pagar una segunda multa de $4,000 e iniciar un trámite consular para conseguir la codiciada tarjeta verde. Para ser elegible a la residencia, los indocumentados, además, deberán calificar dentro de un sistema de puntos, los que serán otorgados dependiendo del conocimiento del idioma inglés, el récord laboral y el historial familiar.

Quienes alcancen la residencia permanente no podrán pedir a sus padres ni hermanos y sólo podrán gestionar la residencia de cónyuges e hijos solteros menores de edad, indica el plan, una regla fuertemente debatida por los demócratas y las organizaciones hispanas de Estados Unidos.

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