Pierde libras y mantén tus nervios

Para adelgazar y mantenerse hay que acostumbrarse a pensar como una persona delgada, señalan los expertos en psicología de la nutrición, según los cuales el camino hacia el estómago no comienza en la boca sino en la mente.

El verdadero triunfo

El éxito de las dietas no depende tanto de recortar calorías y de preparar menús con sacrificios, sino de contar con una motivación favorable y una actitud positiva.

Centrarse más en la calidad que en la cantidad de los alimentos, mantener la mente distraída en vez de obsesionarse, controlar los impulsos de picotear, mantener la serenidad y tomar la iniciativa en lugar de quedarse paralizado por la culpa.

Estas actitudes resultan tan decisivas como el régimen mejor diseñado del mundo, cuando se trata de perder peso. Son las que cultivan esas privilegiadas personas que se mantienen delgadas, sin realizar sacrificios.

Ellas han acostumbrado a su cerebro a pensar en la comida de un modo que las mantiene a salvo del sobrepeso, han desarrollado estrategias mentales para alimentarse mejor que son tan sencillas como eficaces: son personas para quienes lo más normal, natural y saludable es mantenerse en línea.

Si aprendes a pensar como ellas, ¡ya puedes despedirte de la gordura!, señala la psicóloga española Marichu Hidalgo, experta en desórdenes de la nutrición y técnicas de apoyo al adelgazamiento.

Conviértete en gastrónomo

Aunque sea más caro, es preferible comer una pizca de auténtico queso crema, que medio plato de un sucedáneo o una falsificación; así se satisfacen las ansias sin acumular calorías. Despídete de las ideas fijas

La mayoría de las personas crecen con la idea de que una comida consiste en carne, patatas, pan, verduras verdes y postre, pero eso puede ser más de lo que necesita un adulto; a veces, una cena puede ser simplemente una sopa o una manzana.

Diversión contra las punzadas de hambre

Adopta alguna actividad que disfrutes, pero que no pueda practicarse mientras comes, como tocar el piano, tejer, o pintar; al cabo de diez minutos de distracción las ansias de comer suelen disiparse.

Avatar
Acerca del Autor