¿Por Qué Nos Cuesta Tanto Ahorrar Para El Retiro?

No hay nada como la tranquilidad de ahorrar para el retiro y saber que no dependemos de nadie.

Al hablar de dinero, la cultura es un asunto fundamental, ya que tiene una fuerte influencia en las decisiones financieras que tomamos en el corto, mediano y largo plazo. En relación con este último, uno de los asuntos más preocupantes es el hecho de que ciertas creencias o costumbres de los latinos en Estados Unidos ocasionan que el ahorro para el retiro sea visto como un asunto                       prescindible o de escasa importancia. Aquí te las presentamos.
1. La vejez se vive en familia. En la mayoría de los países latinoamericanos ser anciano significa vivir en familia con los hijos y los nietos, y depender de ellos para que nos cuiden. Sin embargo, en Estados Unidos, la situación es distinta: es común que los hijos vayan a estudiar a una universidad lejos de casa y que después consigan un trabajo en otra ciudad, en la que harán una vida con su propia familia. Por eso, no podemos confiarnos y creer que habrá alguien que nos apoye cuando envejezcamos. En contraste, deberíamos plantearnos metas de ahorro para no depender de la ayuda económica de ningún familiar.
2. La familia es primero. En el sentido del primer punto, otro error común en la cultura hispana es anteponer las necesidades de la familia a nuestros planes para el futuro. En vez de ahorrar, estamos acostumbrados a emplear el dinero para mantener a nuestros padres o para prestarlo a algún familiar.
Incluso se utiliza para mantener y educar a los hijos, pensando que al llegar nuestro retiro, ellos retribuirán nuestros esfuerzos y se encargarán de mantenernos.
3. La búsqueda de soluciones financieras se posterga. El desconocimiento de temas financieros, especialmente por encontrarnos en un país que no es el nuestro, lleva a creer que estamos ante asuntos complicadísimos, por ejemplo, el plan 401(k).
Y dado que también existe la necesidad de solucionar problemas que consideramos más urgentes en el día a día, solemos dejar para después la búsqueda de información y la planificación del ahorro a largo plazo, creyendo que falta mucho para la vejez y que ya llegará el momento de pensar en eso.
4. Falta de inversiones a largo plazo. En caso de que ahorremos, casi siempre lo hacemos pensando en reunir el dinero suficiente para cumplir una meta a corto plazo, como salir de vacaciones o ser anfitriones de una magnífica fiesta: bautizos, bodas o quince años.
Esto ocasiona que no ahorremos pensando en objetivos de largo plazo, incluido un plan para el retiro.
5. Falta de educación financiera. En las familias latinas no tratamos los temas financieros con suficiente importancia; hay por lo tanto una falta de preparación para afrontar la jubilación. Como ya se mencionó, la solidaridad existe, e incluso se cree que la familia debe ser primero.
El problema es que solo nos enfocamos en la resolución de asuntos apremiantes o urgentes y no planificamos de cara al futuro por la falta de fundamentos en la materia.
6. Influencia de temas religiosos. La religión determina muchos de los planes en términos económicos de los latinos. Dejamos en “manos de Dios” nuestro futuro y asumimos que “si Dios quiere, nos irá bien”. No se trata de profesar una religión o no, sino de entender que, más allá de las creencias, es necesario invertir y ahorrar con sabiduría para tener un futuro libre de preocupaciones, especialmente en la vejez.
¿Te identificaste con alguna de estas creencias? Si es así, este comienzo de año es la oportunidad perfecta para cambiar esos viejos moldes; para pensar en ti y en tu futuro y para empezar a ahorrar con miras al retiro.

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