‘Que nos Lleve la Migra’

Sin dinero, sin empleo y sin esperanza inmigrantes sólo quieren volver a sus países

Escrito el 26 Mar 2009
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STAMFORD, CONNECTICUT - Son las 10 de la mañana de un día soleado pero intensamente frío, otro día más en el que la mayoría de jornaleros que se congregan en Stamford, Connecticut, se irán a sus casas sin conseguir trabajo. Los efectos de la recesión económica están golpeando más duramente a los jornaleros, algunos de los cuales, ante la falta de trabajo y las precarias condiciones en las que viven sólo desean que la migra se los lleve a su país.

Un salvadoreño de 45 años, que lleva seis años residiendo en el área, afirma convencido: “Sería bueno que caiga inmigración y nos haga el favor y nos mande de vuelta de una vez”.

La jornada diaria de los más de 200 hombres que se congregan en el sitio de encuentro, conocido como “El Palomar” e instalado por las autoridades locales en la calle South State debajo del puente, se inicia a partir de las 6 de la mañana. Muchos se quedan hasta después del mediodía, con la esperanza de no irse “un día más en blanco”.

“Ojalá viniera la migra y de una vez nos lleve”, murmura otro de los jornaleros, a quien el frío, el hambre y la falta de trabajo lo tienen al borde del desespero.

Otro de los jornaleros de origen guatemalteco que se para en el sitio explica que son meses “que llevamos todas las mañanas parándonos y no nos recogen. Solo a 10 recogen por día”. Según los jornaleros, el año pasado por lo menos 80 jornaleros encontraban trabajo. Lo que aparentemente ignoran estos trabajadores es que cuando son detenidos por inmigración deben pasar por un trámite antes de ser deportados, que en muchos casos pudiera demorarse hasta seis meses y que si quieren viajar antes, su familia o amigos deben comprar el billete de avión.

Stamford es una importante ciudad del estado de Connecticut, ubicada aproximadamente a 16 millas de la Gran Manzana. Según datos de la oficina del censo tiene una población de 118 mil habitantes, de los cuales 17% son latinos. La esperanza que mantiene a estos trabajadores, dedicados mayormente a la construcción y labores de jardinería, es que el clima mejore y por ende la gente empiece a contratarlos para el cuidado de los jardines.

Una gran cantidad de los entrevistados, en su mayoría de origen guatemalteco, aseguraron que están pensando seriamente en su retorno. Aunque dice que piensa que mejorará la situación, Pedro explica que lo que más le angustia es no poder enviar dinero a su familia. “Desde hace tres meses no le envío nada de dinero a mi familia en Guatemala, si la situación es mala para mí, también lo es para ellos” explica en tono decepcionado. “Solo pediría a alguna institución que nos ayude, somos personas que venimos a trabajar no a robar”, agrega este padre tres hijos.

Sobre como están sobreviviendo en el invierno, algunos explican que durante la época de verano guardan un poco de dinero para cuando escasea el trabajo.

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