Ramón Ayala Sigue siendo el Rey

Ramón Ayala tuvo su primer acordeón a los cinco años, y cuando las piezas se le caían, se las pegaba con chicle. "Era uno chiquito de juguete que me compró mi papá", contó el venerado músico y compositor, considerado el mejor acordeonista del género norteño, acerca del inicio de su carrera. Nació en Monterrey, México, pero su familia se mudó a la ciudad fronteriza de Reynosa luego de perder su casa —una choza de cartón y carrizo— que una hermana incendió accidentalmente con una veladora. Ya establecida en Reynosa, la familia se dedicó a la pizca de algodón, pero como los ingresos no eran suficientes, Ayala y su papá se iban los fines de semana a tocar a las cantinas. Fue hasta que un día Ayala, quien para entonces era bolero, llegó a la cantina del barrio, El Cadillac —punto de reunión de los músicos callejeros de Reynosa—, y se acercó a un par de ellos que estaban en la barra ensayando.

"Yo no conocía a nadie y llegué con mi cajón de bolear y le pedí el acordeón a uno de los que estaban ahí; no me lo quería prestar, y Cornelio(Reyna) le dijo: ‘préstaselo’, y me lo prestó. Cuando empecé a tocar todos se levantaron; los que estaban jugando billar dejaron de hacerlo y todos me rodearon", contó el artista, cuyo maestro fue la radio y las canciones de Los alegres de Terán, una de las bandas más representativas del género norteño.

"Lo bueno de todo es que yo oía una canción de ellos y en una semana yo ya la tocaba en el acordeón", dijo el cantante, que también desde hace décadas luce el mismo peinado, que consiste en un impecable copete más o menos corto y mechones largos y ondulados que le caen en la espalda.

"En aquel tiempo nos decían que éramos los Beatles de la música norteña. En esos años (los sesentas) grabamos canciones como Cuando era jovencito, La miedosa y La despeinada, que eran éxitos de rock", dijo.

A pesar de su calidad musical Ramón Ayala y Los cadetes de Linares enfrentan en la actualidad problemas con la justicia mexicana por su presunta participación en una fiesta de Navidad de un cártel de la droga.

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