Reforma dividió al Congreso

WASHINGTON - a sede del Congreso de Estados Unidos fue escenario, el martes, de cuatro acontecimientos que representan las divisiones que ha creado el debate de la reforma migratoria. Mientras unos claman por incluir la legalización, otros insisten en criminalizar la estadía indocumentada y acelerar las deportaciones.

En una sala estuvieron legisladores que no se entienden. En otra, un grupo de activistas que se opone tenazmente a la legalización de los indocumentados.

En una tercera sala, otros activistas, particularmente hispanos, pedían la pronta aprobación de las leyes. Y en una cuarta, agrupaciones que creen que el debate ya ha consumido demasiado tiempo en perjuicio de otros temas.

El Senado y la Cámara de Representantes, controladas por el Partido Republicano del presidente George W. Bush, siguen irreconciliables en sus posiciones sobre inmigración arrastrando con ello sus propias corrientes de opinión en el público.Mientras el proyecto senatorial (aprobado en mayo) propone fórmulas para legalizar a millones de inmigrantes indocumentados, el de la cámara baja (aprobado en diciembre) sólo enfatiza el aspecto de seguridad fronteriza y acción policial como remedios.

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