Santuario de narcos en Ciudad de México

Explicó que tuvo la idea de construir el santuario luego que su hijo Marcos Abel se recuperó en sólo tres días de las lesiones que sufrió en diciembre del 2005 en un choque de automóvil. La madre oró por su hijo ante la estatua de Malverde que un amigo le había regalado.

CIUDAD DE MÉXICO - Una familia construyó lo que puede ser el primer santuario público de la capital mexicana dedicado a Jesús Malverde, el llamado "Santo de los Narcos", que es reverenciado por los traficantes de drogas en México.

Malverde, cuyo santuario original se localiza en la ciudad de Culiacán en el estado noroccidental de Sinaloa - considerada la cuna de grandes bandas del narcotráfico- es una figura controversial.

Los relatos sobre la vida real de Malverde difieren, pues algunos lo identifican como un trabajador ferrocarrilero y otros como un obrero de la construcción que se hizo bandido y fue ahorcado en Culiacán en 1909.

Los seguidores de Malverde aseguran que robaba a los ricos para ayudar a los pobres. Los detractores dicen que es un símbolo de la delincuencia.

Numerosos narcotraficantes suelen portar adornos que evocan a Malverde y en prisiones mexicanas hay celdas decoradas con su imagen.

María Alicia Pulido Sánchez es el ama de casa de la Ciudad de México que instaló en noviembre el santuario cubierto con cristal y adornado con un maniquí que representa a Malverde en una acera del barrio Doctores. Explicó que lo hizo porque Malverde ayudó a los pobres.

"El no fue un narcotraficante. Fue lo que podría llamarse un ladrón, pero ayudó a su comunidad", dijo Pulido Sánchez el lunes.

El maniquí de tamaño natural muestra a Malverde con su pañoleta al cuello, una cadena de oro que lleva la réplica de una pistola adornada con piedras preciosas y una enorme hebilla de cinturón con una pistola grabada.

Los bolsillos de la imagen están cargados con billetes de dólares, y Pulido Sánchez dijo que fueron donados por simpatizantes, que también dejan caramelos, cigarrillos y vasos con vino en el santuario.

Malverde no es reconocido por la Iglesia Católica pero Pulido Sánchez afirma que no importa.

"Nosotros hacemos santos con la fuerza de nuestra fe", dijo. "Podemos creer en cualquiera que cumpla nuestras peticiones".

Asegura que abogados, policías y "hombres con muchas joyas" visitan el santuario, así como amas de casa, secretarias "y personas de todos los estratos sociales".

Explicó que tuvo la idea de construir el santuario luego que su hijo Marcos Abel se recuperó en sólo tres días de las lesiones que sufrió en diciembre del 2005 en un choque de automóvil. La madre oró por su hijo ante la estatua de Malverde que un amigo le había regalado.

Existe también un santuario pequeño en honor de Malverde en las afueras de la ciudad noroccidental de Tijuana, en la frontera con Estados Unidos. Aunque en algunas casas y comercios hay también altares pequeños dedicados a Malverde, hasta ahora al parecer no había un santuario público en la capital de México.

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