“Soneto a las Manos de Cristo”

¡Las manos más hermosas! Hay manos que trabajan laboriosas… manos delicadas que dan tibieza… otras que son hábiles con destreza y las hay que se alzan victoriosas. Manos alegres, como mariposas, las hay que escriben con ligereza y otras, que bendicen con pureza de suave fragancia como las rosas.

Pero… ¡Manos de Cristo poderosas! Esa sí, que me llenan de tristeza clavadas en la cruz… tan dolorosas!

Crispadas en angustias tormentosas como cárdenos lirios sin belleza y aún así… ¡las manos más hermosas!

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