Tenso encuentro Obama – Calderón

Quiere reconocimiento por priorizar este tema, a pesar de que en su país no es tan popular

WASHINGTON, D.C - Las medidas proteccionistas, la seguridad en la frontera y la ley de Arizona son temas que aquejan la relación entre México y EE.UU.

Es en este contexto, que el Presidente de México, Felipe Calderón, llega a Washington mañana miércoles por la mañana. Aquí participará en actividades en la Casa Blanca junto al presidente estadounidense Barack Obama y luego acudirá a la elegante cena de estado por la noche y el jueves se dirigirá al Congreso en una sesión conjunta.

No hay duda que ambos mandatarios sonreirán en las fotos, tratando de reflejar el buen estado de las relaciones entre los países, un clima de cooperación y su firme compromiso para derrotar al crimen organizado.

Pero a puerta cerrada, Obama y Calderón tienen mucho que ganar o perder dependiendo del resultado final de la gira del presidente mexicano. “Lo que Calderón viene a buscar es validación en la guerra contra las drogas. Quiere reconocimiento por priorizar este tema, a pesar de que en su país no es tan popular”, explicó la académica y periodista mexicana

Denisse Dresser. “Viene con la esperanza de que el Presidente Obama lo elogie. Él puede llevarse eso a México y avivar su legitimidad política”, apuntó.

Una actitud que no parece estar muy lejana para su contraparte, desde la perspectiva de los analistas. “Obama necesita darle una palmada en la espalda a Calderón, porque se ha invertido mucho en México.

Precisa reafirmar que esto ha sido una buena decisión y que está funcionando”, dijo Shannon O’Neil, experta del Council of Foreign Relations.

Al hablar sobre los puntos concretos que puede arrojar la agenda, las expectativas de varios analistas en Washington no parecen altas.

Existe acuerdo respecto a la intención de darle continuidad al giro que el gobierno de Obama brindó a la iniciativa Mérida; una estrategia delineada durante la última visita de altos personeros estadounidenses a México.

Pero muchos se preguntan si esto es suficiente, sobre todo considerando la percepción de inestabilidad proveniente desde el sur de la frontera.

La semana pasada el Departamento de Estado renovó su alerta a los estadounidenses y empleados en consulados para extremar precauciones al viajar México, ante la violencia generada por la delincuencia organizada.

Por ahora no existe nada distendido en el ánimo de esta visita de estado, a tan sólo unos pocos días de que el encuentro se concrete, sobre todo por el clima que ha creado la reacción contra la ley SB1070 de Arizona.

La atención está puesta en la decisión del gobierno de Obama de participar en una demanda contra la iniciativa y en la forma en que Calderón se expresará sobre el trato que reciben sus compatriotas mexicanos en un país que no parece tener mucho fervor por mantener su presencia acá.

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