“Vamos a dar una buena batalla”

WASHINGTON - Al cierre del pasado Congreso, el presidente Barack Obama afirmó que su mayor frustración legislativa había sido el fracaso del proyecto DREAM Act de legalización de jóvenes indocumentados. A principios de este año aseguró que Estados Unidos no debería deportar a estos jóvenes sino adoptar su talento en beneficio de la nación.
Ahora los Soñadores se alistan para pedir acciones concretas al Congreso y a la administración Obama y del 4 al 6 de marzo celebran un Congreso nacional en Memphis, Tenesí del que esperan emerger más organizados y con un plan de acción para dejarse sentir en los próximos meses.
Gaby Pacheco, activista de la organización United We Dream, aseguró a America’s Voice que tras el deceso del DREAM Act en diciembre los jóvenes se han estado reagrupando y afinando las peticiones que quieren formular así como la mejor estrategia para conseguirlas.
“Esperamos reunir entre 150 y 200 Soñadores de unos 30 estados del país con la intención de remotivarlos e integrar los equipos para las campañas que vienen”, añadió Carlos Saavedra, coordinador nacional de United We Dream.
TOMANDO LA TEMPERATURA
“No hemos hecho un silencio. Más bien hemos estado recabando información. Por las pasadas dos semanas nos hemos estado reuniendo con senadores y congresistas tomando la temperatura del Congreso. Hemos estado analizando lo que pasó (en diciembre), renovando la energía de las personas, y tomando los pasos para desarrollar un plan para este año y el que viene”, afirmó Pacheco.
En diciembre de 2010, la Cámara Baja, entonces bajo control demócrata, aprobó una versión del proyecto DREAM Act. Pero la medida murió en el Senado al no reunir los 60 votos requeridos para su avance. Cinco senadores demócratas y 36 republicanos mataron el proyecto que buscaba conceder una vía de legalización a jóvenes que quieren proseguir estudios universitarios o servir en las Fuerzas Armadas. Ahora, con una Cámara Baja bajo control republicano y una mayoría demócrata mermada en el Senado, las posibilidades de que se reconsidere el proyecto DREAM Act parecen cuesta arriba. “Sabemos que será difícil, pero lo primero que queremos hacer es mantener la atención y el apoyo que sabemos que tiene el DREAM entre nuestras comunidades a través del país y entre muchos legisladores en el Congreso”, agregó Pacheco.
Y aunque no desean tirar la toalla legislativa sin haber dado la lucha, ambos señalan que el otro paso sería solicitarle a la administración Obama que utilice su poder ejecutivo para frenar la deportación de los jóvenes y concederles algún tipo de alivio migratorio.
Obviamente es una maniobra controversial porque se estaría pasando por alto al Congreso y en el umbral de la elección presidencial de 2012 queda por ver si la Casa Blanca estaría dispuesta a enfrascarse en una disputa con los republicanos en favor del DREAM Act aunque en su discurso sobre el estado de la Unión, Obama haya afirmado que “dejemos de deportar a los jóvenes talentosos, responsables, que pueden trabajar en nuestros laboratorios de investigación, empezar nuevos negocios y enriquecer a esta nación".
Por eso, dicen, es importante afinar una estrategia que lleve a una solicitud realista y con posibilidades de concretarse. Recuerdan que precisamente porque vienen las elecciones, Obama debe tener algo que mostrar a los votantes latinos que lo apoyaron abrumadoramente en el 2008, que siguen favoreciendo su gestión, pero que también favorecen el DREAM Act en altas cifras y cruzando líneas partidistas. Algo más que un récord de deportaciones.
“Nuestra comunidad está muy atenta y si en el 2012 él (Obama) quiere el voto latino, tiene que demostrar resultados antes de la elección. Ya no sólo le va a servir la promesa”, añadió Pacheco.
“Para él sería un riesgo no tomar el riesgo”, afirmó.
“Es un gran error pensar que ya tienen el voto latino asegurado”, dijo Saavedra.
¿Es realista pensar que Obama emita una orden ejecutiva antes de su reelección?
“No lo sé”, responde Saavedra. “Depende de la lucha que demos y vamos a dar una buena batalla”.
Maribel Hastings es asesora ejecutiva y analista de America's Voice

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