Viaje a la muerte: comienzan alegatos

HOUSTON - Las tres personas enjuiciadas por su participación en el intento de contrabando humano más letal de Estados Unidos veían a los inmigrantes ilegales como un cargamento que sería transportado por el país, dijo el viernes un fiscal.

"Los veían como una carga, nada más", declaró el fiscal adjunto Daniel Rodríguez durante los alegatos iniciales en el juicio de Víctor Sánchez Rodríguez; su esposa Emma Sapata Rodríguez; y Rosa Sarrata González, media hermana de Sapata.

Los tres acusados enfrentan cargos de esconder y transportar inmigrantes ilegales en el intento de contrabando humano de mayo del 2003, en el que murieron 19 personas. Si son declarados culpables, podrían enfrentar la pena de prisión perpetua.

Más de 70 inmigrantes eran transportados en el acoplado de un camión herméticamente cerrado, desde el sur de Texas hasta Houston, cuando comenzaron a morir por el calor que había adentro. Diecisiete inmigrantes fallecieron en el acoplado y otros dos posteriormente. Murieron por deshidratación, sofocación y exceso de calor. El acoplado fue abandonado en Victoria, a unos 160 kilómetros al suroeste de Houston.

El fiscal Rodríguez dijo que Sánchez, de 58 años, y Sapata, de 59, dirigían uno de los tres grupos de contrabando desde su casa en Brownsville. Sarrata, residente de 51 años de San Benito, trabajaba para uno de los otros grupos que integraban la organización, indicó.

La organización "tenía dos metas: hacer la mayor cantidad posible de dinero lo más rápido posible, y la segunda era no ser capturados", manifestó Rodríguez. La red de contrabando escondió a los inmigrantes en lugares "tan inusuales" como acoplados de camiones, donde nadie podría haber pensado en buscar personas allí, señaló.

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