
Opinión | Noticias La Voz
El servicio público exige moderación, buen juicio y una clara separación entre los asuntos personales y la confianza pública. Cuando se traspasa esa línea, especialmente en un foro público, el daño se extiende más allá de las personas involucradas y afecta la credibilidad del propio gobierno.Esa línea se cruzó en la reunión del Concejo Municipal de Sunnyside el 8 de diciembre.El vicealcalde Jorge Galván está actualmente involucrado en una disputa civil seria y muy controvertida con su padre, Brian Galván, sobre la propiedad y posesión de tres vehículos comerciales. El asunto se está litigando en un tribunal civil, con declaraciones juradas contradictorias. Ningún tribunal ha dictaminado sobre el fondo del asunto y no se han presentado cargos penales contra ninguna de las partes
Lo afirmamos de forma clara y deliberada: las acusaciones no son condenas, y no corresponde a la prensa determinar la culpabilidad.Pero esta opinión no trata sobre el resultado de un caso civil. Se trata de la conducta pública, el juicio ético y la idoneidad para el cargo.Lo que sucedió en el AyuntamientoEl 1 de diciembre, Brian Galvan intentó hablar durante el turno de comentarios del público en una reunión del Consejo Municipal de Sunnyside. Se le informó —correctamente— que sus comentarios debían limitarse al tema de la audiencia pública.El 8 de diciembre, los acontecimientos dieron un giro mucho más preocupante.Antes de la reunión del 8 de diciembre, el vicealcalde Galvan envió esta carta intentando intimidar a su padre, Brian, para que no testificara en la reunión.
Letter attempting to stop public comment
In addition to this letter, Deputy Mayor Jorge Galvan did the unthinkable. Something most parents couldn’t fathom. During that meeting, Deputy Mayor Galvan brought his teenage daughter to the council meeting and positioned her in a way that prevented his father from addressing the council. Brian Galvan did not speak. A family friend, Cindy Bateman, attempted to speak during public comment and was cut off after alleging misconduct involving the disputed vehicles.
Un contexto sumamente delicado y graveLa situación se complica por la existencia de una orden de restricción que involucra a la hija del vicealcalde Galván y a Brian Galván, derivada de acusaciones de conducta sexual inapropiada. Brian Galván ha negado públicamente estas acusaciones y nunca ha sido acusado de ningún delito. Brian Galván afirma que será exonerado y le ha dicho a La Voz que cree que Jorge y su esposa son los culpables de toda esta situación. Dice: “Nunca he huido de esta situación falsa, y la verdad me liberará”.La Voz Hispanic News aborda este aspecto de la situación con seriedad y cuidado. Reconocemos el dolor que experimentan las víctimas de abuso y la importancia de proteger a los niños.Al mismo tiempo, resulta profundamente preocupante ver a una menor colocada, física y simbólicamente, entre un funcionario electo y la rendición de cuentas pública durante una reunión oficial del gobierno. La sala del consejo municipal no es un lugar para exponer traumas familiares, acusaciones sin resolver ni utilizar a los niños como escudos contra el escrutinio público.Eso no es liderazgo.Esto se trata de ética, no de un juicioEsta opinión no determina quién es el propietario de los camiones. Para eso existen los tribunales. Tampoco se pronuncia sobre la culpabilidad penal. Para eso existen las fuerzas del orden.Esta opinión se centra en algo mucho más simple y mucho más preocupante: el juicio.Cuando un funcionario electo:• Está involucrado en una disputa civil sin resolver que incluye acusaciones graves;• Utiliza su cargo o influencia para limitar los comentarios públicos sobre dicha disputa;• Involucra a una menor en medio de una confrontación pública que incluye conflictos familiares y legales;• Y convierte una reunión del consejo municipal en un escenario para sus problemas personales,la cuestión es si ese funcionario puede seguir sirviendo de manera efectiva y ética.Un patrón más amplio de controversia y alineación con Theresa Hancock
Este incidente no es un caso aislado. El vicealcalde Galván ha sido una figura central en controversias políticas anteriores en Sunnyside, incluyendo su alianza con la ex concejal Theresa Hancock, quien fue destituida de su cargo por Leticia Zesati. Ella y Galván atacaron al ex administrador municipal Mike Gonzalez. Estos ataques incluyeron acusaciones relacionadas con el llamado “Escándalo de las Toallas” y afirmaciones de que Gonzalez había creado un puesto municipal sin la debida aprobación, acusaciones que posteriormente fueron desmentidas públicamente y nunca se comprobaron.Mike Gonzalez fue blanco de los ataques de Galván y Hancock.
El liderazgo requiere firmeza, especialmente durante los conflictos. Requiere la capacidad de calmar las tensiones, no de avivarlas. Y requiere saber cuándo las circunstancias personales se han vuelto incompatibles con la responsabilidad pública.Nuestra posturaLa Voz Hispanic News no emite dictámenes legales. No tomamos partido en disputas familiares. No minimizamos la gravedad de ninguna acusación de daño.Pero sí creemos lo siguiente:Poner a un niño entre uno mismo y la rendición de cuentas pública es inexcusable.Permitir que los problemas legales personales afecten al Ayuntamiento es inaceptable.Y continuar en el cargo bajo estas circunstancias socava la confianza pública.Por el bien de Sunnyside, y basándonos en la conducta pública —no en acusaciones privadas— creemos que el vicealcalde Jorge Galván debería renunciar a su cargo y permitir que la ciudad avance sin la sombra de la controversia que ahora rodea su oficina.El servicio público es un honor. Cuando ese honor se ve comprometido, la decisión responsable es hacerse a un lado.


