La escena musical despide a William Anthony Colón Román, el legendario Willie Colón, quien falleció el sábado a los 75 años a causa de un problema respiratorio.
Conocido por su inconfundible trombón y su visión vanguardista. Colón trazó en sus canciones la conciencia de una generación que exigía el respeto social y que luchó por la reivindicación de sus condiciones de vida.
Dejó una huella imborrable en la salsa y la cultura latinoamericana. Su partida marca el fin de una era, pero su legado musical y social permanece “eterno”.
Nacido el 28 de abril de 1950 en el Bronx, Nueva York, creció en un entorno desafiante, criado por su abuela mientras su padre estaba encarcelado y su madre era una adolescente.
Fue su abuela quien lo impulsó hacia la música caribeña, obsequiándole una trompeta a los once años.
Más tarde, el trombón, instrumento que definiría su carrera y cambiaría su vida. Esta conexión con sus raíces y su crianza humilde sentó las bases de su profunda sensibilidad social.
En sus inicios, Willie Colón enfrentó la incomprensión de los puristas. fue señalado de ser un músico estridente, llegó a ser acusado de inarmónico por quienes ostentaban la veteranía en el ambiente de la música latina y visto como un extraño, inexperto y forastero.
Sin embargo, su audacia y talento innato pronto lo llevarían a romper moldes y a integrarse, con tan solo 17 años, al innovador sello discográfico Fania Records, cuna de muchos de los grandes de la salsa.
La llegada de Colón a la Fania marcó un antes y un después. Intrépido, sagaz y temerario, se abrió un espacio entre los grandes de la música en el complejo mundo de Nueva York en la década de los 60.
Su estilo único y experimental lo llevó a ser considerado como el “Arquitecto de la Salsa Urbana”, una propuesta sonora que produjo en el mundo latino de Nueva York, la salsa.
Sus dos primeras producciones, El malo en 1967 y The Hustler en 1968, fueron el punto de partida de una prolífica carrera que redefinió el género.
A finales de los años 70, su espíritu rebelde lo llevó a desarrollar, junto al cantante Rubén Blades, lo que se conoce como salsa conciencia.
Este movimiento musical fue un potente vehículo para la denuncia social, con canciones que denunciaban la situación política y social de América Latina, transformando la salsa en una voz para los oprimidos y ampliando su alcance más allá del baile.
Se presentó sin éxito a las elecciones para alcalde de Nueva York en 1993 y 2001, evidenciando su deseo de impactar positivamente a su comunidad.
Su activismo se extendió a colaboraciones con organizaciones internacionales como la ONU y Amnistía Internacional, donde su influencia sirvió para abogar por causas humanitarias.
En su extensa trayectoria de más de cincuenta años de carrera artística, Willie Colón grabó más de 40 álbumes, consolidando un impresionante palmarés que incluye 15 discos de oro, cinco de platino y once nominaciones a los premios Grammy. Su versatilidad trascendió la música, incursionando en la actuación con cuatro largometrajes y tres telenovelas, expandiendo su impacto cultural.
Colón fue reconocido como uno de los cien latinos más influyentes en los Estados Unidos, una muestra de su vasto alcance y respeto en diversas esferas.
Su liderazgo se manifestó incluso en momentos de luto, como al organizar el funeral de la icónica cantante Celia Cruz.
Aunque un problema respiratorio le arrebató la vida a los 75 años, su música, con su profunda conciencia social y su vibrante innovación es eterna, resuena en las nuevas generaciones y asegura su lugar inmortal en la historia de la Salsa.


